Entre la segunda y la séptima semanas de vida el gatito es cuando está más receptivo para el aprendizaje ¡y es muy bueno proporcionarle estímulos! En primer lugar, debe ser acariciado, tiene que acostumbrarse a nuestra voz así que es muy positivo hablarle con suavidad. También es importante que se acostumbre a relacionarse con gatos, otros animales y humanos. O simplemente a estar en el mismo momento y lugar que ellos. ¿Por qué? Si faltan estímulos auditivos, táctiles o visuales, el aprendizaje es más lento, la coordinación de movimientos es menor y podría desarrollar un carácter miedoso.

La madre, es la madre

Nunca es recomendable separar al gatito de su madre hasta que cumpla de 6 a 8 semanas. Una conducta materna adecuada por parte de la gata da lugar al desarrollo de un carácter equilibrado en el cachorro. Gracias a la madre, los gatos aprenden a relacionarse correctamente con otros miembros de su especie.

Con su familia humana

Una vez separado de su camada es conveniente que experimente el mayor número de estímulos posibles. Si se relaciona con animales de diferente especie o personas de diferentes personalidades y también con niños su socialización será más completa. Por supuesto, no hay que forzarlo. Consulta con tu veterinario si observas que experimenta temor.

Todo el proceso, en cualquier caso, debe hacerse de forma gradual y con tacto para evitar que el animalito se sienta abrumado o sobrepasado.

Dieta y cuidados
Una de las tareas imprescindibles cuando el gatito llega a casa es la visita al veterinario. Revisará su estado de salud, lo podrá identificar con un microchip registrado en una base de datos para que pueda ser localizado si se pierde, por ejemplo, y también preparará una pauta de vacunaciones y de cuidados. El primero, velar porque tenga un crecimiento adecuado.

Tras el destete el gatito crece con rapidez y se suele recomendar de 2 o 3 tomas diarias de pienso seco humedecido con agua tibia para que sea más fácil de masticar. Si se deja comida en el plato hay que retirarlo pasadas unas horas porque pierde sabor e, incluso, algunas propiedades.

Es posible que el veterinario recomiende un refuerzo nutricional con condroprotectores. Contribuyen al desarrollo de huesos y articulaciones.

Cualquier cambio en la dieta debe realizarse de forma gradual a lo largo de un periodo de entre 7 y 10 días. Es una forma de evitar trastornos digestivos. Entre los seis meses y el año de vida, las tomas diarias se reducirán a 2 procurando no excedernos en las raciones. De hecho, por el pequeño tamaño del estómago y por la forma de alimentarse de los gatos, es conveniente que siempre tengan un plato con una pequeña cantidad de comida a su disposición. 

Educando al gato

Los gatos son, casi siempre, muy independientes y solitarios. Su educación se debe basar más en el respeto mutuo para una convivencia armoniosa. Si cuenta con uno o varios lugares donde esconderse cuando quiere estar tranquilo, si tiene su cama, su bandeja de arena limpia y, apartada de esta, su agua y su comida… jugar y tener atención y mimos serán para él el colmo de la felicidad.

¡Ah! Una de las tareas que entran dentro de la educación del cachorro es la visita regular al veterinario. Entrar en el trasportín requiere de un entrenamiento específico que encontrarás en nuestro apartado de consejos.

El juego es tu mejor herramienta con él

Encontrar ese juego o esa golosina que le encanta es crucial. De tu constancia y de su interés depende que si la asocia, en un entrenamiento positivo (cada vez que obedezca le das ese ‘premio’) acuda cuando le llames, por ejemplo.

Cepillar su pelo con regularidad, jugar con él para que haga ejercicio, cuidar su dentadura e, incluso, el baño o a la limpieza del pelo con espuma seca entra en la pauta de cuidados.

Una visita regular al veterinario, como mínimo una al año, para una revisión rutinaria es básica. Y ante cualquier duda, siempre, consultar con el especialista en salud animal.

Los primeros años del gato

Son cruciales. Su bienestar, su capacidad de compartir espacio con otros animales y con personas se establece en las primeras semanas de vida. Pero hay otros aspectos que en los primeros años también son importantes.

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