#1 Evitar que se quede solo

Si se avecina una tormenta, una verbena, un partido de fútbol importante… es importante que no esté solo o sola en casa. La soledad contribuye a  aumentar su ansiedad y su sensación de estar frente a una amenaza.

#2 Refugiado en casa

Terrazas, jardines, parques… no son el mejor lugar para un peludo con estrés acústico. Es crucial que pueda recurrir a un refugio. Debe tener en casa un lugar protegido, donde el ruido esté minimizado al máximo, para que pueda esconderse todo el tiempo que quiera. Su trasportín, que tiene que estar muy accesible, abierto y tapado con mantas, puede ser una buena solución.

#3 Tu calma le ayuda

Sentir la calma de su persona favorita es muy bueno para él o ella. Déjale estar junto a ti si lo necesita. Es crucial actuar con serenidad y sin dar excesiva importancia a los ruidos externos. Si te sobresaltas su ansiedad se disparará.

#4 Caricias pero no muchas

Puede que las caricias le calmen. No dudes en dárselas… pero con moderación. Un exceso de caricias puede trasmitirle una cierta ansiedad por tu parte que le puede inquietar y, además, pueden ser un refuerzo positivo para el miedo.

#5 Sin riñas

Si ladra, está nervioso o inquieto trata de calmarlo pero no le riñas. No puedes responsabilizarle del hecho de sufrir estrés acústico y los ruidos externos no son culpa suya. Lo único que conseguirás es que sienta todavía mayor ansiedad.

Muy importante: Ante cualquier duda: consulta a su veterinario o al especialista en etología veterinaria.

¿Le aterra el ruido?

Truenos, petardos, fuegos artificiales… hay perros que no pueden soportar los ruidos fuertes e inesperados. Su estrés se dispara en estas circunstancias y su reacción natural es la de tratar de huir de lo que sienten que es una amenaza. ¿Cómo tratar de reducir ese estrés?

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