¿Desde cuándo corres, Leyre?

En carreras de montaña empecé cuando tenía 10 u 11 años, y hace 4 descubrí el canicross, en una carrera que organizaron en Rentería, en mi pueblo. Me dejaron un perro para correr porque entonces no tenía y allí fue donde probé, me encantó y así sigo.

¡Qué mejor combinación que hacer equipo con un perro corriendo por el monte!

¿Y cómo surgió apuntarte a esta competición?

A mí de toda la vida me han encantado los perros, lo que pasa es que nunca había tenido un animal en casa por temas de espacio, de que mi ‘ama’ (madre) tampoco tenía costumbre de vivir con animales y como la montaña es mi pasión y era muy activa en las carreras por montaña desde hacía años, pues ¡qué mejor combinación que hacer equipo con un perro corriendo por el monte!

Te fuiste apuntando a competiciones y ganabas en todas, ¿no?

Ganaba el perro, yo solo le seguía. No recuerdo exactamente todos los puestos y si ganaba siempre, pero la verdad es que se nos ha dado bastante bien, hablo de Bolt, mi propio perro, con él siempre he corrido después de haber tenido aquella primera experiencia tan positiva con el perro que me dejaron. Bolt está muy compenetrado conmigo y cuando le tiro mínimamente, el animal lo da todo por mí y nos salen las cosas súper bien.

¿Qué te gusta más de la relación con Bolt cuando compites?

El vínculo que tenemos. Es increíble. Yo no tengo una filosofía de autoridad, de decirle, izquierda, derecha, o corre más o un poco más despacio… Nos guiamos por el vínculo. Correr con un perro parece fácil, pero no lo es. Tú eres la cabeza y tienes que tener la chispa para contagiarlo y motivarlo y el perro es el músculo. Tú tienes que pensar por los dos y él tiene que confiar en ti y atreverse a pasar por donde sea y a tirar si se lo dices. El lema es: “Tira, vete a muerte y dalo todo” y es increíble cómo cuando le animas, el perro, aunque está reventado, lo da todo por ti.

Leyre-Fernández_Canicross

Leyre y Bolt en plena acción

¿Hay algún momento especialmente emocionante?

Me encantan las salidas… La verdad es que es donde peor se pasa. Yo me pongo nerviosísima porque allí hay un montón de perros estresados, ladrando, que si uno se echa a morder… y se vive una histeria total, pero veo a Bolt tan feliz, con tantas ganas de correr… Ya desde el inicio de competir, cuando Bolt veía a un perro delante, le animaba un montón el hecho de ir a cazarle y ahora cada vez que sale va a tope.

Y supongo que el perro corriendo de esa forma te hace ir muy a la zaga. Supongo que a veces te has encontrado en situaciones comprometidas…

Sí, sí, desde luego, arrastradas y culetazos, en tramos que son muy técnicos y con bajadas, todos los corredores nos hemos pegado alguno. La gente que tiene perros pequeñitos o que no tiran mucho no tienen problema, pero Bolt es un perro alaskano y tira fuerte. En una carrera en los Alpes, con siete etapas bastante técnicas, le enseñé a Bolt a ponerse detrás de mí en las bajadas y así él descansaba y yo lo daba todo bajando, para luego en las subidas tirar los dos con fuerza, y lo cierto es que nos ha funcionado bien.

Toma vitaminas, recuperadores de músculo, probióticos, aceite de salmón, carne fresca, pienso húmedo, sardinas, atún, condroprotectores para preservar las articulaciones…

¿Lo cuidas de una manera especial, Leyre?

Sí, sí, de la misma manera que los corredores humanos cuidamos la alimentación y tomamos suplementos, ellos son los primeros atletas del equipo, con lo cual se les tiene que cuidar todavía más y mejor. Después de las carreras, cuando llegamos al coche, aparte de hidratarle bien le damos salchichas, como premio y también come pollo cocido con arroz, que le gusta mucho. Además toma vitaminas, recuperadores de músculo, probióticos, aceite de salmón, carne fresca, pienso húmedo, sardinas, atún, condroprotectores para preservar las articulaciones, preparados de ajo deshidratado, lecitina de soja… lo cuidamos como un auténtico atleta. Miramos mucho, eso sí, lo que tiene que tomar dependiendo del momento de la temporada en que nos encontremos: más intenso en actividad o más tranquilo. 

¿La alegría y el entusiasmo te lo da la montaña? Siempre se te ve feliz y contenta…

En la montaña disfruto mucho. Me gusta esa mezcla de sufrimiento y la capacidad de poner el cuerpo al límite, cuando casi parece que no puedes seguir más y tiras para adelante, venciéndote a ti misma. Cuando descubres el poder de la mente es una emoción increíble. En la montaña me siento en mi terreno.

Actualmente se ha puesto de moda el canicross como una modalidad que permite estrechar relaciones con nuestras mascotas y estar en forma. ¿Qué aconsejarías a quien quiera comenzar a practicarlo?

Lo primero es que se compenetren muy bien con su perro y que le motiven mucho. Sobre todo es motivación. El perro sabe correr y va a poder hacerlo siempre más rápido que tú,  pero hay que darle ese punto de motivación para que sepa tirar. Igual al principio hay que correr 200 metros y cuando el perro se ponga a la par y no quiera tirar, soltarle, jugar con él… ya irá tirando poco a poco… Si quieres utilizarlo para competir es muy aconsejable que salga a correr con otros perros. Si ve a otro perro delante, al final se va a picar y va a querer ir a pillarle. Si quiere ir a correr el marido con el perro, una buena idea  es que salga la mujer con la bici delante llamando al perro para que aprenda lo que es tirar.

El ritmo lo marca el perro, no es nada estricto. Sobre todo queremos que el perro disfrute.

¿Realizáis un entrenamiento riguroso o vais por libre?

El ritmo lo marca el perro, no es nada estricto. Sobre todo queremos que el perro disfrute. Cuando son pequeños les enseñamos a que aprendan a tirar, lo que es un arnés, lo que es: “ve a muerte” y una vez que lo saben, no entrenamos con ellos atados. Van sueltos, cogen fondo, están jugando entre ellos, con lo cual se pegan unas carreras que en sí mismas ya son un gran entrenamiento.

¿Hablas en plural, tienes otros perros aparte de Bolt?

Sí, tenemos dos cachorros más, Elan y Sony. Nuestra idea es que en adelante Bolt se vaya retirando progresivamente de la competición, que sea el maestro de los otros. Tiene seis años y podría estar compitiendo todavía, ya que hasta los 10 se lo permiten, pero preferimos reservarlo. Estos cachorros son de Polonia y Bélgica, son razas Greyster del norte, dedicadas al ‘mushing’, muy dirigidas a este deporte.

Ahora, aparte de estudiar combinas el canicross con las carreras por la montaña…

Sí, en verano hago carreras por montaña y en invierno hago canicross y hace un año me aficioné al esquí de fondo y desde entonces también lo practico y compito. Desde el año pasado hacemos también ‘skijöring’, que es esquí de fondo con el perro. Empecé con Bolt, y la verdad es que tampoco se nos da nada mal.

Leyre, ahora tienes 18 años, ¿piensas seguir enfocando tu futuro en el deporte?

Ahora estoy estudiando primero de Fisioterapia en la Universidad en Bilbao y en el futuro quiero vivir, porque me estoy matando a estudiar y estoy condenada a esto. Te quita mucho tiempo, o sea que cuando termine los estudios me gustaría vivir, por supuesto, en la montaña y con mis perros.

Leyre Fernández. Corredora de canicross. Campeona de España en 2015

Enganchada al canicross desde hace 4 años, Leyre Fernández es la cabeza del tándem que junto a Bolt, su perro alaskano de ahora 6 años, ha conseguido ganar el Trophée des Montagnes, una de las carreras de canicross más emblemáticas de Europa, tres veces consecutivas, además del Campeonato del Mundo en esta modalidad y de obtener más de 12 medallas de oro en campeonatos de España. ¿El secreto?: un fuerte vínculo y mucha chispa.

Canicross Leyre Fernández