#1 Dieta específica y muy digestible

Las dietas para peludos con enfermedades hepáticas deben muy fáciles de digerir. Es clave que sean muy bajas en grasas, especialmente saturadas, y también bajas en hidratos de carbono. El objetivo es no forzar la función metabólica del hígado para que favorecer su recuperación.

#2 Solo con prescripción veterinaria

El veterinario ha de prescribir la dieta de tu peludo si tiene una enfermedad hepática. No se debe administrar un pienso específico para perro con problemas hepáticos sin la pauta de su veterinario.

#3 Irresistible y palatable

Hay que despertar su apetito y favorecer que pueda masticar y tragar. Estimula su olfato para que le apetezca más la comida: humedece el pienso y témplalo unos segundos en el horno microondas. No solo se ablandará y estará calentito sino que olerá mucho mejor.

Existen dietas para problemas hepáticos en forma blanda (latas) que pueden resultar más apetecibles para el perro y se pueden administrar solas o mezcladas con el pienso.

#4 Más raciones pero más pequeñas

Le costará mucho comer así que es mejor darle varias raciones de pequeñas cantidades de pienso humedecido y calentito a lo largo del día.

 

Muy importante: Ante cualquier duda: consulta a su veterinario.

Tiene el hígado mal ¿cómo lo alimentas?

Las enfermedades del hígado o hepatopatías (agudas como la insuficiencia hepática aguda, o crónicas como la hepatitis crónica activa) suelen tener una consecuencia bastante negativa en nuestros peludos: la pérdida de apetito. Y es algo que no se debe dejar pasar porque necesita todas las fuerzas que pueda reunir para luchar contra la enfermedad. El hígado es donde se metabolizan proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas y minerales. También es una fábrica de gran cantidad de sustancias imprescindibles para la vida, como la albúmina y los factores de coagulación.

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