¿Por qué se convirtió en veterinario?

En principio yo pensaba en ser médico; de hecho empecé primero de medicina pero no me gustaba nada de nada, y me encontré con el hermano de un amigo mío, que estaba estudiando veterinaria que me explicó un poco la carrera y me pareció interesante. Al año siguiente ya me fui para veterinaria y me encantó. Ya quedé totalmente enganchado con la carrera y hasta el final.

¿Y cómo llegó a convertirse en veterinario de pequeños animales?

Haciendo prácticas cuando estudiaba la carrera. En Asturias donde la veterinaria tuvo mucho más desarrollo fue en grandes animales y yo empecé a hacer prácticas con un veterinario, visitando explotaciones, viendo vacas fundamentalmente… y no me convenció tampoco. Me parecía que no era lo mío. Como estudiaba la carrera en Madrid fui a hacer prácticas a una clínica veterinaria allí ¡y me gustó muchísimo!. Me gustaban todos los animales, pero descubrí que el trabajo, con lo que más me identificaba, con lo que más cómodo me sentía trabajando era con perros, con gatos… con animales de compañía. Así fue.

¿Cómo se llamaba su primer paciente? ¿cuál era su historia?

Cuando yo abrí la clínica había muy pocas y empiezas vacunando, desparasitando y tratando alguna cosa leve. Pero al poco tiempo me vino un perro mestizo pequeño que se llamaba Risk. Había tenido un accidente, le habían atropellado y estaba bastante desgarrado. Venía con una hernia diafragmática, fue una intervención muy complicada. Aunque sigo creyendo que salió bien porque los animales son muy resistentes.

¿Y cuál ha sido su caso más sorprendente?

Cuando tuve que tratar a un cachorro de tigre.

Usted ha cumplido un cuarto de siglo tratando mascotas, ¿qué evolución ha tenido la clínica de pequeños animales?

En cuando a la evolución de las clínicas, se han modernizado mucho. Los sistemas de anestesia, por ejemplo, mejoraron mucho; y toda la tecnología, sobre todo de diagnóstico por imagen, como la ecografía digital, buenas máquinas analíticas en las clínicas… Luego las técnicas quirúrgicas avanzaron, como en traumatología… Las cosas se hacen ya, prácticamente, a nivel de humana.

Al principio a las mascotas se las trataba solamente cuando estaban enfermas y cuando era imprescindible. Luego ya se les empezó a considerar como un miembro de la familia y a hacer medicina preventiva.

¿Cuánto tiempo lleva al frente del Colegio de Asturias?

Quince años.

¿Ha cambiado mucho la presencia de las mascotas frente al de producción?

Cambió muchísimo. Yo creo que es una corriente europea. Cuando yo empecé, de hecho, había muy pocas clínicas, pero se comenzaba a prestar atención a los animales de compañía. Se convirtieron en miembros de la familia y ya se les dio una atención total. Además, yo creo que las facultades también cambiaron de enfoque; de una enseñanza que antes era totalmente dirigida a los grandes animales empezaron a ver que había que cambiarla y a dar conocimiento más enfocado a animales de compañía.

¿Cómo se ha ido viviendo esa transformación social en la clínica?

Hubo una transformación social, al principio a las mascotas se las trataba solamente cuando estaban enfermas y cuando era imprescindible. Luego ya se les empezó a considerar como un miembro de la familia y a hacer medicina preventiva. En las clínicas lógicamente, con el peso que tienen las mascotas en las familias, el propietario cada vez exige más.

Luego, ha habido una cosa que está muy de moda: los impuestos. Hasta hace poco los propietarios casi no pagaban impuestos por tener animales de compañía. Ahora sí, hubo una subida del IVA del 8 % a un 21 %. Ese fue otro cambio importante… y la crisis y también la masificación de clínicas. Hay clínicas donde hay muy buena calidad, muy buenos métodos y lógicamente son más caras; y luego hay clínicas que no hacen muchas cosas, que tienen una calidad distinta, que son casi de ‘low-cost’. Esto ahora mismo está confundiendo al usuario. Por eso en los colegios tenemos una clasificación reglada e inspeccionada, para diferenciar los servicios que se puede encontrar un propietario en un hospital, en una clínica o en un consultorio.

¿Asturias es un referente en clínica de pequeños animales?

Asturias tradicionalmente fue una comunidad ganadera; aquí al animal siempre se le valoró, y siempre hubo mucha tradición y muchos veterinarios. Hubo veterinarios que tuvieron ocasión de aprender y de formarse y que fueron referentes aquí, y eso hizo quizá tuviéramos un nivel profesional un poco pionero, un poco puntero, en veterinaria de pequeños animales y de grandes animales.

Dentro de esa combinación de rural y urbano ¿la mascota en el ámbito rural recibe también el tratamiento de familia que tiene en el caso urbano?

El pequeño animal en el ámbito rural es para trabajar y para vivir en la intemperie; no es un elemento familiar, de hecho, normalmente no entran en casa. Pero sí es cierto que todo se va homogenizando y las familias rurales también tienen mascotas dentro de casa, independientemente que puedan tener más animales fuera. También ha subido el valor emocional que tienen los animales de compañía, el cariño… En el mundo rural conviven las dos situaciones y, por un lado, ya valoran más a esos perros de fuera, los tratan todavía mejor; y por otro están metiendo perros dentro de casa.

Usted es el máximo representante de la identificación de mascotas en España ¿por qué es importante contar con una red unificada?

Es imprescindible, porque la identificación de animales de compañía de España está hecha por autonomías. Cada comunidad autónoma tiene su base de datos por lo que se creó una organización que se llama Reiac, que es la Red Española de Identificación de Animales de Compañía. El Reiac conecta todas las bases de datos de cada comunidad autónoma de tal manera que, por ejemplo, si eres de Barcelona y pierdes un perro en Sevilla, se pueda localizar rápida y fácilmente. Ese el principio de la identificación: poder identificar animales y localizar a sus propietarios rápidamente cuando se extravíen.

Ese el principio de la identificación: poder identificar animales y localizar a sus propietarios rápidamente cuando se extravíen.

¿Qué puede mejorar el Reiac?

Reiac coordina todas las bases de datos, pero no coordina todas las bases de datos de igual manera. Si tú pierdes un perro en una comunidad autónoma distinta a la de origen y metes las claves, hay comunidades autónomas donde automáticamente te dan el número de teléfono y el nombre de pila del propietario. Otras, por problemas legales, no pueden darte ese dato, pero ya quedan pocas.

¿Por esa razón se sumaron a la red mundial Petmaxx?

Tener acceso a una base internacional nos beneficia. No es que tengamos muchos casos de perros del resto de Europa pero sí que hay gente que viaja con su mascota a Brasil, a Argentina, a Estados Unidos…

La última pregunta, la prevención en veterinaria, sobre todo en pequeños animales, ¿cómo se puede llevar a cabo?

La prevención es ahora mismo el pilar de la medicina o de la salud pero en animales de compañía que es de lo que estamos hablando, es muy importante. Prevención significa poder anticiparnos a la enfermedad o tener unos buenos hábitos para que no se produzca la enfermedad. Significa más bienestar para la mascota, menos gasto… Los veterinarios queremos curar menos y prevenir más. Hay que hacer unos planes de desparasitación a la mascota pero lo más importante que tenemos que controlar son las zoonosis, que no se trasmitan enfermedades a las personas.

Están los planes de prevención de parásitos tanto internos como externos y las revisiones de salud que dependen de la edad del animal, de si perro o es gato… Se hacen periódicamente para ver su estado de salud y detectar cualquier proceso pueda estar empezando. ¿Por qué es muy importante en los animales? Porque los animales disimulan la enfermedad. Un animal que muestra síntomas de enfermedad, es un animal vulnerable. Cuando te encuentras un animal enfermo es porque ya lleva mucho tiempo enfermo pero sin mostrar ningún síntoma; por eso es importante anticiparnos nosotros y hacer las revisiones preventivas.

“Cuando te encuentras un animal enfermo es porque ya lleva mucho tiempo enfermo pero sin mostrar ningún síntoma”

Armando Solís, presidente del Ilustre Colegio de Veterinarios de Asturias, es veterinario por convicción. Suma más de dos décadas trabajando con pequeños animales y quince años trabajando en la representación colegial veterinaria. Una de las tareas en las que ha estado más implicado en sus funciones como representante veterinario es la unificación de la base de identificación de animales de compañía en España.

Armando Solís