No son pocos los frentes que deberá abordar la Dirección General de Protección Animal, entre cuyos objetivos se encuentra el de implementar las directivas europeas y desarrollar normativas sobre aspectos controvertidos, como el de las amputaciones de rabos y orejas a perros.

Pero, sobre todo, lo que esta dirección general deberá implementar es una nueva ley de bienestar animal «que garantice una relación respetuosa hacia todos los seres vivos», tal como consta en el programa del nuevo gobierno y que se ha de presentar en forma de propuesta de ley en el Congreso de los Diputados durante esta legislatura.

Otra de sus competencias será la de armonizar las políticas de cuatro ministerios con las normativas particulares de las comunidades autónomas, dado que tienen transferidas las competencias en esta materia. En este capítulo, con la dirección puesta hacia el abandono cero, será necesario elaborar un registro unificado capaz de detectar perros que en caso de que se perdieran en una comunidad en la que no están censados, puedan identificarse y ser devueltos a sus propietarios.

Combatir el maltrato será otro de los retos importantes a los que deberá enfrentarse la nueva institución. Y es que las estadísticas hablan alto y claro. Durante 2018 hubo más de 5.300 casos de perros víctimas de malos tratos graves según datos del SEPRONA.  Apenas iniciado 2020, la Policía Nacional ha desmantelado un criadero ilegal de chihuahuas en el que encontraron 270 animales, muchos de ellos con las cuerdas vocales cortadas para no alertar de su presencia.

Otra de las noticias que por desgracia empieza a ser habitual es la de los casos graves, en ocasiones con resultado de muerte de perros tras comer alimentos con alfileres dentro o intoxicados deliberadamente. Aunque no hay día que no nos ponga la piel de gallina cuando se hacen públicos noticias que dicen poco de la humanidad de algunas personas. Otro ejemplo estremecedor que arma de razones la creación de esta dirección general, es el del hombre que tiró a su perro a la corriente del río Ter aprovechando el temporal Gloria que azotó recientemente el litoral mediterráneo.

En marcha la primera Dirección General de Protección Animal

Por fin verá la luz una necesidad histórica, reclamada tanto por el sector veterinario como por colectivos y particulares amantes de los animales, encaminada a poner en valor y proteger sus derechos como seres vivos. 

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