Se cifran en 100.000 los abandonos y en 75.000 las muertes de galgos y podencos al año, una brutalidad…

Estas cifras son orientativas, no oficiales. Las hemos obtenido las protectoras haciendo una media a través de los perros que recogemos y los que estimamos que son abandonados y quedan en la carretera o en el monte y es una cifra que es muy elevada, da pánico, pero nosotros creemos que incluso se queda algo corta.

“Cuando son jóvenes, estos perros son rápidos y flexibles pero cuando se van haciendo más mayores, dejan de ser tan rápidos, tan flexibles, de tener tan buena vista…y esto ocurre  cuando tienen dos o tres años. Entonces, lo que hacen los cazadores es reemplazarlos por otros más jóvenes y se deshacen de ellos”.

¿Por qué se produce este maltrato?

Porque los galgos y podencos son utilizados para la caza y también para las carreras, pero sobre todo para la caza y son unos animales que tienen una vida de cazadores relativamente corta. Estos perros no marcan a la presa; cuando la ven, corren a por ella y la cazan. Cuando son jóvenes, son rápidos y flexibles, pero cuando se van haciendo más mayores, dejan de ser tan rápidos, tan flexibles, de tener tan buena vista…y esto sucede  cuando tienen dos o tres años. Entonces, los cazadores los reemplazan por otros más jóvenes y se deshacen de ellos. Piensa que un cazador nunca caza solo con un galgo o un podenco, siempre tiene varios: cinco, seis, ocho… Las camadas de galgos son muy grandes. Una galga puede tener de siete a catorce cachorros.

Normalmente las personas implicadas en organizar carreras o cacerías no carecen de recursos. ¿Por qué acaban optando por desentenderse de los animales en vez de buscar una gestión más respetuosa y digna? 

Estos son unos animales que tienen una esperanza de vida de unos 14 años. Si los jubilan a los 2, 3 o 4 años y los tienen que mantener como animales de compañía hasta los 14 se pasan las dos terceras partes de la vida manteniéndolos sin sacarles ningún provecho…Si tuvieran un perro podrían hacerlo, pero cuando cada año se hacen cambios de 7 u 8 perros, imagínate, en tres años son ya 21…es muy difícil mantener a tantos animales en unas condiciones adecuadas; entonces lo que hacen es quedarse con los mejores para parteras y para sementales y los que no son tan buenos, o los abandonan o los matan…Algunos los llevan al veterinario para que los sacrifiquen de forma humanitaria y otros los abandonan y con suerte alguien los encontrará y los cuidará, pero muchos se quedan en el camino.

¿Cómo decidiste participar en la creación de esta asociación?, ¿Cuál había sido tu vinculación con estas razas?

El alma mater de Galgos 112 es Esther Callol. Ella organizó durante años la festividad de Sant Antoni en nuestro pueblo, en Sant Feliu de Guíxols (Girona), y cada año publicaba un librito para la fiesta donde se hablaba de un tema de interés general sobre animales. Cuando estaba preparando la fiesta de 2007 buscando información para este librito, se encontró con la problemática de los galgos y decidió escribir sobre ello. Yo, como tanta otra gente del pueblo, recibí esta publicación y coincidió que hacía un par de meses que se había muerto mi perra, una pastor alemán, y mi madre me animó a adoptar un galgo. Esther y yo nos conocimos a raíz de esto. Yo adopté a Dora, que tenía seis años y Esther adoptó a Nanny, que tenía un mes, y empezamos a encontrarnos. Veíamos que en torno a los galgos había un problema muy gordo, así que el 13 de abril de 2008 nos constituimos como asociación, con más voluntarios.

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En vuestra página web decís que recogéis una media de 50 animales, entre galgos y podencos todos los meses. ¿Cómo os llegan estos animales? 

Tenemos delegaciones por toda España. Las delegaciones del norte nos encargamos sobre todo de las adopciones. En Madrid y Valencia rescatan y gestionan adopciones por igual y los compañeros de la zona sur: Andalucía, Extremadura, Albacete y Ciudad Real, lo que hacen es básicamente rescatar. Son los perros que luego  se dan en adopción.

¿Dónde se registran más incidencias con galgos y podencos?

En Andalucía y Extremadura, Albacete, Ciudad Real…y también en Castilla- León, pero en esta comunidad hay una asociación que se llama Scooby que tiene muy buenas instalaciones para hacerse cargo de los animales, así que esta zona no la tocamos. Curiosamente, cuando Esther y yo quisimos adoptar a nuestros galgos nos dijeron que estos perros no se dan en adopción en el sur, que no se confiaba en las familias del sur por su proximidad al problema. Nosotras sin embargo, al constituir la asociación, desde el primer momento consideramos que si en el sur hay buenas personas para rescatar y para cuidar a los animales en determinados momentos, también las habrá para adoptar. Además, entendimos que esto nos ayudaría a solucionar el problema.

Los perros que recogéis, ¿a dónde van a parar?

Al empezar dijimos que no queríamos tener un refugio por dos motivos: primero, porque nuestra idea era recoger a los animales para ser adoptados. Entonces, la mejor forma de adaptar a un perro para que pueda irse con una familia como perro de compañía, no como caza o como perros de jardín, es mediante una casa de acogida. Se les busca un hogar lo más similar a lo que van a encontrar más tarde, donde puedan aprender que hay unos horarios, que la persona que les está cuidando saldrá y regresará, pero que no les abandonará, que se adapten a la vida en familia y en diferentes entornos: campo, ciudad…Y por otro lado, nos negamos a tener un refugio porque somos conscientes de que no podemos solucionar el problema de los galgos y los podencos, no es nuestra labor, sino de las administraciones.

Cuando se recoge un perro, ¿cuál es el protocolo que realizáis?

Primero se les lleva al veterinario para que nos haga una valoración del animal, se comprueba si tiene chip o no, si lo tiene, se contacta con el propietario, vemos si se quiere deshacer de él, si quiere recuperarlo porque lo ha perdido… del veterinario va a la casa de acogida, que curiosamente donde más abundan es en Andalucía, Albacete, Extremadura…donde antes veíamos que no son considerados buenos adoptantes, sin embargo, en realidad son los que te salvan al animal.

“En el caso de un perro que se recoja sano, que lo único que se tiene que hacer es el protocolo veterinario de analíticas, esterilización y vacunas, la adopción puede tardar un par de meses”.

¿Y cómo funcionan las casas de acogida?

Hasta que aparezca una persona interesada en adoptar, el perro rescatado permanece en casas de acogida: lo curan, si requiere curas veterinarias, lo cuidan (hay que tener en cuenta que son perros que los primeros días están totalmente apagados…) En la casa de acogida se encargan de cosas tan sencillas como darles de comer, de beber, de tranquilizarles…Estos hogares son más útiles haciendo una rotación de animales que quedándose con alguno.  Una vez se sabe cómo es el perro se va para otra casa de acogida que puede ser en cualquier punto del país. Asturias, Galicia…y este es el paso previo a la adopción. Una vez tenemos una visita preadoptiva hecha y sabemos que es una familia apta, se formaliza la adopción.

¿Cuánto tiempo puede pasar hasta que llega esta adopción?

Depende mucho del caso, pero en un perro que se recoja sano, que lo único que se tiene que hacer es el protocolo veterinario de analíticas, esterilización y vacunas, puede tardar un par de meses. El primer día dejamos que el animal se recupere, que descanse…Únicamente se le hacen analíticas para ver si hay que tratar alguna cosa. Si está sano, se le deja descansar una semana y luego se empieza con las vacunas, posteriormente se le deja que repose cuatro o cinco días más y se le hace la esterilización. Y cuando ya está todo esto, en cuanto haya disponibilidad por parte de los adoptantes, ya se puede ir a vivir con su nueva familia.

¿Cómo se financia la asociación. Recibís alguna ayuda pública?

Tenemos tres vías de financiación: una son los socios, que nos aportan un dinero cada año, otro son las personas que colaboran con donativos puntuales y el otro son los stands y la tienda solidaria que tenemos y que actualmente estamos reformando. Además hay empresas privadas a las que les hemos presentado el proyecto y de las que hemos obtenido ayuda. Vichy Catalán cada año nos paga los calendarios, por ejemplo.

Veo en vuestra página web, en la tienda online, que se puede encontrar desde una taza de té con divertidos mensajes hasta ropa para galgos y podencos, collares…¿quién os suministra este material?

Todo lo hacemos nosotros, nuestros voluntarios: las tazas, los collares, las alfombrillas para el ratón del ordenador;  la ropa de los perros… tenemos un voluntario, Alfonso, que es patronista de profesión y es el que nos confecciona toda la ropa, por ejemplo.

¿Cómo se tramita la adopción? Entregáis el animal con las garantías sanitarias al día, pero supongo que hay un seguimiento

Cuando recibimos una petición de adopción normalmente llega por una solicitud en la página web, por vía telefónica o a través de nuestro stand en ferias. Pero siempre se rellena una solicitud para ver las características de las personas interesadas y otras informaciones: sobre la casa, sobre si conviven niños u otros animales. Esta información la derivamos a la delegación a la que le corresponda por la zona y estos compañeros contactan o por teléfono o vía correo electrónico con la persona y le explican cuál es el protocolo. Luego, si ellos están de acuerdo, se les hace una visita pre-adoptiva y si la familia es apta para la adopción vemos qué animales se pueden adaptar mejor a la casa y al estilo de vida. Si es una pareja joven activa, seguramente les gustará  un perro más joven. Si es una familia más sedentaria o hay alguna persona enferma, trataremos de encontrarles un perro más tranquilo…

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¿Se produce algún rechazo posterior a la adopción?  

Hay un porcentaje muy pequeño de devoluciones, pero sí que las hay, aunque normalmente las familias que adoptan son buenas familias y se implican mucho. En la mayoría de casos se acaban incorporando a la asociación como voluntarios.

¿Cómo es la convivencia con este tipo de perros? ¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de adoptar?

Tenemos que diferenciar entre el galgo adulto y el galgo cachorro. El galgo adulto es un animal que ha pasado penurias físicas o emocionales y cuando está bien es súper agradecido. Son animales muy hogareños y familiares. Cuando encuentran un hogar en el que se sienten seguros crean un vínculo muy fuerte con ese núcleo familiar. Se adaptan bastante bien a lo que les des. Y los cachorros, como no han pasado las penurias de sus mayores se comportan de manera diferente. Son movidos, como cualquier cachorro de otra raza, y sí es verdad que de mayores se tranquilizan, pero siempre tienen un carácter mucho más abierto, mucho más dispuesto a conocer gente nueva.

Y los perros que llegan a Galgos 112 en pésimas condiciones: con fracturas, desnutrición… ¿tenéis centros veterinarios adscritos con los que trabajáis?

Cuando comenzamos en 2008 teníamos muy claro que queríamos el mejor tratamiento para estos animales y que lo pagaríamos, con lo cual, desde un principio contamos con muy buena predisposición por parte de los veterinarios. No tenemos centros propios, pero todas nuestras delegaciones cuentan con centros veterinarios de referencia que colaboran con nosotros. Hace un par de meses hemos firmado con la facultad de veterinaria de Valencia un convenio y los casos que requieran tratamientos más costosos en esta comunidad autónoma pasarán por allí y serán atendidos por estudiantes y profesores, lo cual es de agradecer. Los veterinarios que nos ayudan y nos hacen precios especiales son una pieza fundamental para seguir adelante.

Los perros que tienen traumas o  problemas psicológicos, ¿cómo se comportan en adopción? 

De la misma manera que contamos con veterinarios que colaboran, también tenemos educadores caninos experimentados y veterinarios etólogos. Tenemos a Luis en Toledo, Luis y Belinda, la pareja responsable de la Residencia y Escuela Canina Pico Chaparral. Luis es quien nos ayuda con los casos más complicados. Él se lleva a los perros a su casa y normalmente en unos meses ya podemos sacarlos. Luis nos indica qué tipo de familia es la idónea para el animal, y de momento no ha habido ningún caso en el que hayamos tenido que tirar la toalla.

¿Qué tipo de familia se requiere en estos casos? 

Deben ser familias que vivan en el campo, mejor que en la ciudad, en un entorno donde puedan relacionarse con otros perros, como pueblitos, porque es conveniente que haya posibilidad de socialización. Se trata de evitar en estos casos que haya niños muy pequeños. Se procura un entorno de gente adulta, muy tranquila…que haya otro perro que sea muy equilibrado y al que le pueda coger confianza…

¿Los cazadores os han pedido ayuda alguna vez?

De la Real Federación Española de Caza, o de la Federación Española de Galgos, nunca, pero cazadores particulares sí que nos han llamado para deshacerse de algunos perros, pero en estos casos no los solemos recoger. Si esas personas tuvieran solo esos animales y no pensaran dedicarse más a la caza haríamos el esfuerzo, pero la realidad es que ellos nos dan a lo mejor cuatro galgos y van a preparar seis para la caza, se van a quedar con los cuatro mejores y los otros dos que no son tan buenos nos van a volver a llamar al año siguiente para que los vayamos a buscar, y eso no puede ser, porque nosotros no tenemos la infraestructura ni la capacidad económica para hacernos cargo de estos casos. Por mucho que queramos, no podemos atenderlos a todos. Nuestra finalidad no es dar a los galgos en adopción, sino que llegue el día en que no se produzca esta práctica.

“Antes existían en España colgaderos, que eran zonas de árboles con cuerdas para colgar a los animales que no querían. Ahora, ¿qué ayuntamiento quiere saber que tiene en su municipio una zona de estas? Ninguno.”

¿Ha mejorado mucho la situación de galgos y podencos desde que decidisteis crear esta asociación en 2008; es decir, se está notando vuestra actuación desde la prevención de las malas prácticas?

El nivel de maltrato de los galgos y los podencos no ha bajado y hasta que la administración no meta mano, esto va a seguir pasando. Sí que es verdad que cuando nosotros empezamos era relativamente común encontrarse con perros ahorcados y ahora, aunque sigue sucediendo, tal vez no ocurre tanto, porque aquí afortunadamente entramos los juristas, los abogados y los jueces y empiezan a haber sentencias condenatorias y además, todo esto se hace muy viral y si tú maltratas a un animal, mañana lo va a saber toda España y quedas en mala posición. Los ayuntamientos no quieren tener casos de estos en sus municipios. Antes existían en España colgaderos, que eran zonas de árboles con cuerdas para colgar a los animales que no querían. Ahora, ¿qué ayuntamiento quiere saber que tiene en su municipio una zona de estas? Nadie. Lo que sí hemos notado es que ha bajado la brutalidad.

Y a nivel jurídico, ¿qué se puede hacer?

Desde la asociación hemos colaborado con ayuntamientos, con comunidades autónomas y hemos estado en el Parlamento Europeo exponiendo la situación para encontrar maneras de que las leyes de protección de los animales en España se cumplan y que cada comunidad autónoma tenga la suya. Los abogados que se dedican al Derecho Animal hacen su trabajo en los colegios de abogados. Cada pequeño paso que se da  es camino ganado y  aquí sí que hemos notado mucha diferencia de 2008 hasta ahora.

¿Para ti que ha supuesto poner en marcha Galgos 112?

Encaminar mi vida hacia la protección de estos animales. Yo adopté a Dora en 2007 y en 2008 empecé a estudiar Derecho y luego hice un master en Derecho Animal. Si en 2007 me dices que yo iba a estudiar Derecho Animal no me lo creería. El Derecho Animal me ha llevado a conocer a mi núcleo relacional y laboral: Esther Callol, que ya forma parte de mi familia, y tantos otros voluntarios de la asociación que hoy son verdaderos amigos; Carlos Contreras, el primer doctor en Derecho Animal de España; Cristina Bécares, abogada en ejercicio, Agnès Dufau, creadora de la Plataforma Gatera de Barcelona y a Emma Infante, que es filósofa además de enfermera, y que me ha enseñado mucho en la creación de campañas, o a cómo manejar los problemas…, o sea que a mí Galgos 112 me ha hecho ser la persona que soy hoy.

Información y contacto:

http://www.galgos112.com/

Nuria Murlá, cofundadora de la asociación Galgos 112, asesora jurídica y especialista en Derecho Animal

Junto con Esther Callol, Nuria Murlá es el alma mater de Galgos 112, una asociación dedicada a la protección de galgos y podencos, las razas de perros que sufren más abandonos y malos tratos en nuestros días, cuando ya no sirven a sus propietarios para la caza. Desde 2008 esta asociación vela por la erradicación de este problema y centra su actividad en rescatar y entregar estos perros en adopción. ¡Una labor inmensa!

abandono galgos 112