María Pifarré
Actualizado el 17 febrero, 2020

«Los veterinarios somos la única barrera que existe entre el mundo y el ser humano». Entrevista con María Pifarré


Licenciada en Veterinaria por la Facultad de Veterinaria de Zaragoza y especializada en Medicina y Cirugía de Pequeños Animales y en Cirugía Ocular animal, María Pifarré es directora del Centro Veterinario del Barrio Latino de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona). Ferviente defensora de su profesión, María Pifarré pertenece a una generación de veterinarios que crecieron con Félix Rodriguez de la Fuente, quien les transmitió su pasión por el conocimiento del mundo animal y sus cuidados. Reconoce que se quedaba embobada con los documentales de nuestro naturalista más carismático y que con los años tuvo la oportunidad de dedicarse a la vocación de toda su vida, la Veterinaria, algo que constituiría una ventaja, porque le encanta velar por la salud de las mascotas y a la vez un problema, precisamente por acabar cada vez dedicándole más tiempo, algo de lo que sin embargo nunca se ha arrepentido. En esta entrevista, que mantuvimos pocos días después de que los veterinarios de toda España se dieran cita en Madrid reclamando el reconocimiento sanitario de este colectivo, hablamos largo y tendido del papel del veterinario en nuestra sociedad y de los retos actuales a los que se enfrenta.

¿Qué ha sido lo que más le ha sorprendido de esta profesión desde que se licenció en la Facultad de Veterinaria de Zaragoza?

Lo que más me llama la atención ha sido la evolución de la sociedad respecto a los animales. Cuando yo me empecé a dedicar a las mascotas, los perros y los gatos eran alguien más que estaba en casa y que se comían los restos de la comida. La gente los quería, pero de otra manera. Hoy en día, la mascota forma parte de nuestra familia. Es un hijo más, un hermano más, un familiar más. Y además, hemos pasado de comprar los animales y querer tener determinadas razas (con todos mis respetos, porque siempre hay pasiones con respecto a las razas), a no querer que haya animales abandonados, intentar siempre adoptar, intentar buscar casa para los animales sin hogar… Hoy en día la mayoría de los propietarios vienen con animales adoptados o encontrados y las cifras de abandono en Catalunya son muchísimo menores que en el resto de España, con lo cual lo estamos haciendo muy bien. Hace 25 o 26 años, los gatos de la calle a nadie le importaban. Hoy en día tenemos colonias de gatos controlados, esterilizados, con un estado sanitario mucho más correcto, que no solamente es bueno para ellos, sino que además mejoran el estado sanitario del entorno. Esto hace 20 años era impensable. 

En Oviedo se jubiló la veterinaria municipal y su ausencia implicó el bloqueo de la salud pública. De repente, no había control sobre las plagas de ratas, ni inspecciones en locales de alimentación, ni se tramitaron licencias para perros potencialmente peligrosos…Se dieron cuenta de la importancia del veterinario…

Yo no creo que no se le dé importancia al veterinario, lo que ocurre es que se nos olvida. ¿Quién pensaba que hubiera alguna enfermedad que se pudiera transmitir por el consumo de carne, antes de escuchar la crisis de la Listeria? No se nos ocurre pensar eso porque hay veterinarios que controlan este tipo de cosas para que el resto de la población pueda seguir siendo ignorante sanamente. La gran suerte que tiene la sociedad es que el control sanitario veterinario que se tiene  sobre carnes, verduras…sobre todo aquello que tiene que ver con la alimentación humana es tan estricto y tan correcto que normalmente no sabes que eso ocurre. Eso quiere decir que vives en un estado sanitario elevado. Y hay un punto muy importante y es el papel que otorga al veterinario la televisión como cuidador de animalitos: vacas, caballos, perros, gatos, hasmters, conejos…que evidentemente es mi parte de la profesión, pero en realidad, veterinaria es una profesión tan amplia de base que va desde el control de fronteras (en todos los puestos de inspección fronteriza hay veterinarios porque todos los contenedores con alimentos o componentes que van a entrar en la UE tienen que pasar un control muy estricto). Y luego tienes todo el control de los mataderos, de los mercados, todos los restaurantes tienen que haber pasado un control sanitario ¿y quién lo lleva? Los veterinarios. También hay ingenieros agrónomos que se encargan de las plantas…Todo lo que nos tengamos que comer pasa un control exhaustivo, con lo cual en esa punta del iceberg, el veterinario es el gran desconocido.

 Y también se trabaja desde el cuidado de perros, gatos, vacas…la sanidad humana.

Efectivamente, yo desde mi pequeña parcela de perros y gatos observo que el mantenimiento de la salud correcta de la mascota influye y es fundamental para el estado sanitario de la familia. De hecho, en nuestra clínica, nuestro lema es: «Cuidamos de ti porque cuidamos de tu mascota». Los animales tienen parásitos, internos y externos que es conveniente tratar durante todo el año. Tenemos esa visión de que cuando hace frío no hace falta tratar las pulgas y las garrapatas, pero claro, estos parásitos cuando hace frío no viven en la calle sino en las alfombras y tras los radiadores de la casa si no hay un cuidado riguroso…

Sobran facultades de veterinaria y falta especialización, dicen. ¿Está de acuerdo?

Falta especialización sí. Yo no me imagino un médico que tenga que pasar del quirófano a diagnosticar una dermatitis y después a lo mejor a diagnosticar una diabetes. Un médico de familia sí que te va a ir derivando a los distintos especialistas, pero a ti no te lleva un médico de familia una diabetes, será un endocrino. Entonces en veterinaria hace falta una especialización, y yo te hablo solo de los pequeños animales. Cuando tienes muchos profesionales para hacer todos lo mismo, y hoy en día todo está abocado a los pequeños animales, tienes una oferta tan brutal que nadie puede trabajar, en cambio si nos especializamos y pasamos a ser uno especialista en cardiorespiratorio, otro de enfermedad renal… Tenemos veterinarios que solo se dedican a la dermatología o solo a oftalmología pero son fundamentalmente personas que llevan muchos años…

¿Sería posible vivir solo de la especialización?

Hoy en día sí, los grandes especialistas solo están en los grandes hospitales. Los especialistas en diagnóstico por la imagen, servicio de dermatología, anestesiología…hay personas que ofrecen este servicio a todos los veterinarios de su zona y esa es una apuesta inteligente. No intentar darlo todo tú y saber delegar, saber a lo que te puedes dedicar porque se te da mejor o poder pedir ayuda a los compañeros… En cuanto al número de facultades de veterinaria, no me gusta decir que hay demasiadas, porque me duele mucho pensar que ha habido toda una inversión que no tendría que estar. A lo mejor, en vez de que todas las facultades formaran a todos los veterinarios de la misma manera, podríamos hacer que cada facultad tuviera una especialización, con lo cual podríamos dar trabajo a los alumnos que salen de esas facultades y diversificaríamos. Es que me gustaría estudiar traumatología y ortopedia, pues me voy a la facultad de Zaragoza, pongamos por caso, o caballos, porque me gustan mucho los équidos…pues me voy a la facultad de Córdoba…Si hubiera esta especialización tendríamos todos estos centros que se han dotado tan bien económicamente con gente trabajando con mucha ilusión y dando un servicio de calidad y para las necesidades reales de la profesión.

Por muchas cosas que te digan los blogs, los portales, etc… intenta crear un vínculo con el veterinario y hazle caso a él.

Ligado un poco con esto está el tema del intrusismo profesional. En la ‘Horse Week’ de Madrid, en una demostración de fisioterapia aplicada a animales participaba el colegio de fisioterapeutas para humanos, algo que se tomó como la posibilidad de que cualquier sector sanitario humano pudiera intervenir en el abordaje de los problemas de salud de los animales. ¿Qué opinión le merece? ¿Donde está el eje?

Pues yo el eje lo pondría en el mismo sitio con respecto a la salud humana. ¿Cómo puedo yo como veterinario tratar a una persona? Si yo no puedo tratar a una persona, un médico no puede tratar a un animal. Lo que pasa es que a mí me hace mucha gracia porque los animales son como los hijos. Yo me acuerdo que hace años tuve una socia que se quedó embarazada, tuvo a su hijo y bueno, de vez en cuando traía al bebé a la clínica. Recuerdo que era en nuestros inicios cuando estábamos empezando, no teníamos mucho trabajo y venía alguien y te decía: «El bebé tendría que beber agua, ¿no? Siempre le tienes que dar zumos…y luego venía otra y te decía: ¿Ya le das fruta verdad? Y al final, yo que no soy madre me quedé mirando a mi amiga y le dije: «¿A quién le vas a hacer caso porque cada una te dice una cosa? Pues es muy fácil, me respondió,  a mi pediatra». Pues con los animales pasa parecido: todo el mundo entiende porque todo el mundo tiene. Entonces, yo recomendaría lo que mi compañera dijo sobre su hijo. Por muchas cosas que te digan los blogs, los portales, etc… intenta crear un vínculo con el veterinario y hazle caso a él. Quien te va a indicar cómo cuidar bien y lo que tienes que hacer para tratar a tu mascota correctamente es tu veterinario de confianza. A mí cuando me dicen: ¿ y tú, cuál es tu especialidad?, siempre digo: «Yo soy veterinaria de cabecera». Tengo un centro veterinario donde doy servicio al barrio donde habito y cuando necesito un especialista remito a la gente, pero la veterinaria de cabecera es con quien tienes que tener toda la confianza para consultar cualquier cosa.

¿Cuál es el mayor reto en la actualidad para el colectivo veterinario, buscar salidas a la precariedad, la visibilidad de la profesión…?

Uno de los mayores retos es conseguir convencer al Ministerio de Hacienda de que no somos un artículo de lujo, porque si fuéramos un artículo de lujo y la gente no pudiera pagar nuestros servicios, como ha ocurrido durante la crisis, de la que parece que estamos saliendo, estaríamos todos sarnosos y con parásitos intestinales porque no habríamos podido cuidar a nuestras mascotas lo suficiente. Hemos vivido situaciones muy duras de animales que al no poder el propietario costearles el tratamiento han ido al veterinario mucho más tarde y a lo mejor lo que antes se podría haber curado, ha tenido que acabar siendo un «poner a dormir». Para mí es una de las principales necesidades que tiene esta profesión, hacer entender al Ministerio de Hacienda que somos una profesión liberal, pero a la vez somos una profesión sanitaria y esto se les ha olvidado un poquito. El perro ya no es un artículo que tienen unos pocos, forma parte del entorno poblacional de la ciudad y tenemos que empezar a pensar en medidas que integren a esos seres dentro de las ciudades. Si miráramos cuánta gente hay con animales y sin animales ya vamos más o menos a la par. Es decir, que la profesión veterinaria no es un artículo de lujo sino un artículo de necesidad para la sanidad de todo nuestro entorno.

Otro punto pendiente es la creación de un convenio colectivo…

Yo cuando le explico a la gente que no existe un convenio especial en veterinaria y que estamos regulados por los sueldos del Convenio General de los Trabajadores alucinan. Esta es una necesidad que han intentado poner en marcha muchos colegios de veterinarios. A lo mejor no se tendría que mover a nivel de colegios, sino a través del Consejo General de Colegios de Veterinaria o que algún colegio tomara las riendas y desarrollara los primeros pasos de un convenio colectivo, como ya se ha hecho en Barcelona y en otros colegios profesionales de España y hasta que no se consiga, no parar.

El problema de la vacuna de la rabia no es que queramos vacunar a todo el mundo, y no solo a los perros sino a los gatos y a los hurones, porque todos la pueden transmitir, sino que es un problema de salud pública.

Ante los casos de rabia en humanos por perros llegados de Marruecos han saltado las alarmas y en algunas comunidades autónomas, como el País Vasco, donde no es obligatoria la vacuna antirrábica, el Colegio de Veterinarios ha pedido un foro de expertos para debatir sobre la necesidad de vacunación obligatoria. ¿Debería ser obligatoria a su parecer?

La enfermedad de la rabia mata alrededor de unas 60.000-70.000 personas al año a nivel mundial y es una enfermedad que no tiene cura y el resultado final de la rabia es la muerte, que esto a veces se nos olvida. Nosotros tenemos la suerte de vivir en un sistema sanitario que tiene tratamientos para los primeros momentos tras la mordedura de la rabia. En España no hay rabia porque hasta hace poco la vacuna era obligatoria en todas partes. Por lo tanto, el problema de la vacuna de la rabia no es que queramos vacunar a todo el mundo, y no solo a los perros sino a los gatos y a los hurones, porque todos la pueden transmitir, sino que es un problema de salud pública. La cuestión es que cuando una enfermedad llega a un sitio donde la mayoría de la población está vacunada, la vacunación de la mayoría actúa en forma de paraguas sobre los que no están vacunados. Por tanto, si dejamos de vacunar contra una enfermedad como la rabia estamos bajando el nivel inmunitario de la masa, de la población en general, con lo cual estamos haciendo más vulnerable a esa sociedad.

¿Qué nos puede ocurrir si nos muerde un perro con rabia?

El último caso de rabia diagnosticado en España fue en el año 1974, pero en el año 2014 llegaron unos perros infectados de rabia a Toledo. Menos mal que en esta ciudad es obligatoria la vacunación contra la rabia. Pues bien, se escapó un perro, mordió a cinco personas que acabaron en un hospital, pero les pudieron poner anticuerpos para frenar la enfermedad. De no haber sido así, una vez declarada la enfermedad, las personas habrían muerto sin remedio. En Catalunya, como es una zona declarada libre de rabia, en un momento dado se decidió que no se obligaría a vacunar a las mascotas contra esta enfermedad. El problema es que Barcelona es la segunda ciudad más importante de España a nivel turístico y ya no viajamos solos, sino que muchos lo hacemos con nuestras mascotas y estamos absolutamente globalizados a la hora de movernos y de la transmisión de enfermedades. Están empezando a surgir enfermedades en humanos en España que hacía tiempo que estaban erradicadas, simplemente por el hecho de la globalización. Quién no te dice que algún día llegará un perrito con rabia, no a Toledo, donde están todos vacunados, sino a cualquier población catalana…

¿Entonces lo ideal sería vacunar a la población y a los animales?

Con un buen control de vacunación de los animales conseguiríamos bastante. Hay una parte de la población que tiene que ser vacunada, quienes trabajan con quirópteros (murciélagos), por ejemplo o según a qué profesión te dediques. Por suerte estamos en España, donde tenemos hospitales con una atención extraordinaria donde cuando llegas porque te ha mordido un animal te ponen anticuerpos. No es lo mismo que te muerda un animal en Melilla o en Ceuta, donde tienes la rabia a 5 minutos y donde hay campañas continuas y las medidas de control de este problema son exquisitas y extremas y allí trabajan los médicos y los veterinarios juntos para erradicar el problema, que a lo mejor en Talavera de la Reina o en Casetas, en Zaragoza, por poner algún ejemplo.

Volviendo al tema de Catalunya, no nos podemos dormir porque pensemos que estamos libres de rabia porque tenemos cuatro puertos internacionales y en uno de ellos se permite la entrada de animales vivos, en Tarragona. Luego, cada vez es más normal ver a alguien en la sala de los aeropuertos que llevan a su perrito, su cachorrito en transportín, hoy en día  es lo más común. Por tanto vacunemos de la rabia, por favor, escuchemos a los profesionales que nos dan consejo para mejorar nuestra calidad de vida.

Otra cosa que llama la atención en estos tiempos en los que se conoce tanto de la importancia de pasar los controles veterinarios es que por ejemplo recientemente trece personas en un pueblo de Ciudad Real contrajeron triquinosis tras consumir embutidos elaborados con carne de caza que no había pasado ningún control veterinario…

Esto es cultura popular. Yo soy de Zaragoza y he vivido en un pueblecito de esta provincia y no he visto en ningún sitio donde se haya hecho una matanza de cerdo o se haya cazado a algún jabalí no llevar la muestra al veterinario. Por lo tanto, es algo que está metido en el ADN de los pueblos. Tú haces la matanza del cerdo y automáticamente te llevas una muestra de la carne al veterinario, este te lo mira en un pis pas y entonces vuelves y acabas de hacer todo el resto. Accidentes como este confirman que hay que llevar la carne al veterinario. A lo mejor tiene que darse algún caso de estos para que seamos conscientes de que hay que seguir buscando la triquina.

Muchos veterinarios optan por complementar la clínica veterinaria con un espacio de tienda de alimentación y complementos de animales. ¿Está de acuerdo en que se haga esto o la clínica veterinaria debería ser solo un centro sanitario?

Yo cuando empecé a ejercer en veterinaria, el veterinario era puro veterinario, pero de repente tienes un pastor alemán con un problema dermatológico y hay que bañarlo una vez por semana y buscas los espacios para atender estas necesidades. Ya que bañamos al pastor alemán, piensas, bañemos al resto de perros y si encima tienes una peluquera que sabe peinar muy bien a los animales, te montas la peluquería. Yo creo que esto ha ido paralelo a la evolución de la profesión. De repente, diagnosticabas un fallo renal y tenías que dar un pienso específico para la enfermedad renal o algo más sencillo, la enfermedad inflamatoria de las vías urinarias bajas del gato, la cistitis. Eso implicaba frecuentemente bajar el ph y hacer una dieta especial, con lo cual el veterinario hacía acopio de lo que iba necesitando para tratar las enfermedades más frecuentes de sus mascotas. Eran comidas difíciles de encontrar. Todos fuimos aprendiendo cómo funcionaban estas cosas. Con los juguetes igual, buscando juguetes seguros que evitaran que el perro se atragantara, por ejemplo. Todo evolucionó en función de ir dándole al propietario lo que buscaba para su mascota.

María Pifarré y equipo

María Pifarré y su equipo

 ¿Y muchas veces no sirve para complementar la clínica a nivel de ingresos?

La tienda tiene muy poco beneficio. El pienso, que es quizás lo de mayor rotación es lo que menos margen te da. En realidad lo que te puede dar algo más es una camita, pero, ¿cuántas camitas vendes, a un perro, que no se le cambia cada dos por tres precisamente? La camita te dura años, entonces la tienda no es algo que complementa a la clínica sino que es un servicio más que ofreces al propietario. La peluquería sí que complementa bastante bien. En la peluquería ya trabajas de otra manera, pero aún así tienes que pagar al peluquero y demás, y entonces hay meses que las cuentas no salen porque no viene nadie y hay meses en que no das abasto porque no tienes horas en el día. Pero bueno, la tienda en sí no es que te salve la clínica. A veces, si no lo sabes gestionar bien es un pequeño lastre e incluso la ruina de muchas clínicas.

¿Y el hecho de que no se permita dispensar medicamentos para mascotas en otro lugar que no sean las farmacias?

Es un sinsentido más. Cuando desconoces la profesión, desconoces las necesidades. Pagando el 21% de IVA se supone que eres una profesión liberal exactamente igual que en Alemania, ya que nos quieren comparar con ellos, por lo tanto puedes prescribir y dispensar medicamentos, pero entonces se nos dice ah no!  Tú eres profesión sanitaria y se te dice que debes tributar un 4% de IVA. Entonces yo me pregunto: ¿qué soy? Profesión liberal o sanitaria? Lo cierto es que todo esto crea mucha confusión y se está atacando a la misma base de la profesión con esta indefinición. No puedo para unas cosas ser sanitaria y para otras profesión liberal, vamos a aclararnos un poco. Tenemos que juntar al Ministerio de Sanidad, al Ministerio de Hacienda, a la profesión veterinaria  y decir: «a ver, cuánto IVA pago, qué medicamentos puedo dispensar o no y qué tengo que hacer».

 ¿Y los farmacéuticos entienden de veterinaria?

Esa es otra cuestión importante. Yo me he encontrado en ocasiones que he prescrito hormona tiroidea y cada vez que van los clientes con la receta a la farmacia les dicen: «el veterinario se ha equivocado, esta es mucha cantidad.…» porque no saben que los perros necesitan una cantidad mayor que los humanos. ¿Cuantas asignaturas de farmacodinámica y de medicación veterinaria  existen en Farmacia? Se está formando a unos profesionales de la sanidad y dándole una responsabilidad extraordinaria sobre la salud pública en la dispensación de medicamentos y se les está enchufando la veterinaria cuando no la han estudiado. Luego está el tema de que vas de urgencias a buscar un medicamento para un animal y a lo mejor no te lo dispensan porque no es para una persona y aquí llegamos al fondo de la cuestión: los animales se toman como propiedades, no como seres sintientes. Pero esto hemos llegado a planteárnoslo ahora, cuando nuestra sociedad ha evolucionado lo suficiente como para que formen parte de nuestra familia y hoy en día seguir pensando que los perros y los gatos son propiedades, es un anacronismo.

Otra realidad es que los veterinarios son el único colectivo que tiene la autoridad de ayudar a morir, de provocar la eutanasia a los animales de compañía…esto qué le supone al veterinario a nivel emocional, porque es una decisión dura…

Es la peor parte. Yo recuerdo cuando comenzaba a trabajar como veterinaria y me decían: «Ya te acostumbrarás…en unos años ya todo es igual» pero no, que va, cada vez es peor. Bueno, cada vez tomas mejor una decisión, cada vez dudas menos, porque evidentemente la experiencia es un grado y sabe más el diablo por viejo que por diablo, pero es una responsabilidad muy seria y es algo tan duro y tan dramático que además soluciona el problema de ese animal que está muriendo y que no tiene otra solución. Tienes un animal agonizando y no quieres que sufra y por otra parte es un último gesto de amor del propietario hacia su mascota. Pero al mismo tiempo quien lo puede hacer somos nosotros. En ese aspecto pienso que las mascotas tienen más suerte que algunos humanos.

Fíjate si queremos a los animales que hemos decidido dedicarles no solo nuestro tiempo libre, sino nuestra vida y nuestra profesión

Es cierto que cada vez surgen más asociaciones de propietarios preocupados por el bienestar animal, pero en principio es el veterinario quien más defiende los derechos de nuestras mascotas…

Fíjate si queremos a los animales que hemos decidido dedicarles no solo nuestro tiempo libre, sino nuestra vida y nuestra profesión. Con eso ya queda definido. También tengo que decirte que cada vez más asociaciones e instituciones preocupadas por el bienestar animal nos piden ayuda técnica a los veterinarios. De hecho, yo he estado formando parte de la mesa de bienestar animal del Ayuntamiento de Sabadell y del de Terrassa. He estado en el Centro Comarcal del Barcelonés hablando sobre proteccionismo y animalismo, bienestar animal… Cada vez vemos más sensibilidad y cada vez hay más personas que se acercan a la profesión y que dicen: ¿Vosotros qué pensais, qué nos recomendais? Como la esterilización masiva…Está demostrado que el hecho de que se esterilicen los animales sin ton ni son, sin necesidad, hace que disminuya la capacidad inmunitaria después, según ha revelado un estudio reciente.

¿Y algo para dar visibilidad social a la profesión?

Hay una cosa de la que normalmente no se habla en nuestra profesión y a mí me resulta muy dramática y me duele mucho y es que la profesión veterinaria es la que tiene un índice de suicidios más alto con respecto al resto de profesiones. Yo he perdido a varios compañeros así.

¿Y esto por qué ocurre?

Es muy duro a veces trabajar y lidiar con gente que pone en duda tu profesionalidad, tu capacidad y eso uno y otro año sin un apoyo emocional… La autoexigencia del profesional veterinario es brutal y somos nuestros peores enemigos. Yo tengo varios amigos a los que les sucedió y te destroza, porque lo primero que piensas es: ¿qué he hecho yo mal para que esa persona no haya tenido ganas de seguir viviendo? O sea que el suicidio en la profesión es un problema de autoexigencia y presión, de no tener apoyo emocional y psicológico (por suerte eso ha cambiado desde hace poco tiempo porque se ha firmado un convenio con la Fundación Galatea, que asiste a nivel psicológico y emocional a los profesionales que lo necesitan) y de disponer de los medios al alcance para hacerlo, como hacemos con las mascotas en momentos extremos. Es que solo te falta que venga alguien con ganas de hundirte la vida y se te ponga en la puerta diciendo que eres una asesina de perros (esto me ocurrió con personas de una protectora). Y ya no te digo el linchamiento por Facebook. Hay veces que hay que soportar situaciones muy duras.

Y para finalizar, ¿qué es para usted lo más positivo de la profesión?

Que es la profesión más maravillosa del mundo, que está llena de posibilidades. Que es una profesión con tantos palos que tocar y tanto trabajo que hacer… que tenemos mucho que decir  y que tenemos ganas que todo sea tan en positivo como hasta ahora. Todo lo que se ha conseguido…Yo te hablo desde la pasión, porque yo soy una profesional apasionada de lo que hago. Pues piensa en toda esa pasión volcada en la salud humana, porque estamos trabajando por los animales pero también para evitar que las plagas no pasen a los humanos y esto es algo que se le olvida a todo el mundo, que somos la única barrera que existe entre el mundo y el ser humano.

 

María Pifarré es Licenciada en Veterinaria por la Facultad de Veterinaria de Zaragoza. Directora del Centro Veterinario del Barrio Latino de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona). Especializada en Patología y Cirugía Ocular Animal en la Facultad de Veterinaria de la UAB y en Cirugía de pequeños animales en The Animal Medical Center de Nueva York. Del 2008 al 2012 fue vocal de la Junta de Gobierno del COVB y desde 2012 es miembro del Comité de Veterinarios para la Protección de los animales del COVB 

 

 

Suscríbete a nuestro Newsletter

Gracias por subscribirse al newsletter