Va cojeando

La artrosis es infradiagnosticada en felinos de edad avanzada

Actualizado el 20 enero, 2017

No es nada fácil detectar cuándo un gato sufre dolor. Se puede decir que ‘es su naturaleza’. No manifestar dolor o debilidad forma parte de su instinto de supervivencia. Sin embargo, puede llegar a sentirlo si sufre, por ejemplo, artrosis felina. Es una enfermedad infradiagnosticada en felinos de edad avanzada porque los estudios radiológicos del esqueleto del gato demuestran que el 90 % de los gatos mayores de 12 años tienen signos de degeneración articular o, lo que es lo mismo, artrosis.

“Max cojea, voy a llamar al veterinario”. Esta es una afirmación literal de una propietaria de un precioso persa azul y ojos amarillos cuando este tenía 14 años. Cuando Max se sentía observado en sus desplazamientos… se sentaba mirando con atención a su observador y así permanecía hasta estar seguro de que ya no era el centro de atención.

Max tenía un principio de artrosis. Se trata de una enfermedad de las articulaciones (sobre todo en codos, rodillas y caderas) que desgasta el cartílago que acolcha la articulación. Eso provoca que el hueso pierda esa protección y aparezca el dolor.
¿Por qué desarrolla artrosis un gato?

La genética, un traumatismo, la obesidad o una enfermedad hormonal puede ser la causa o el agravante para que tu peludo favorito desarrolle la artrosis. Se sabe que, por razones genéticas, los gatos de raza Maine Coon pueden padecer displasia de cadera; los Abisinios luxación de rótula; los Scottish Fold artrosis en varias articulaciones; y los Burmeses artrosis en los codos.

Un traumatismo que produzca fracturas o dislocaciones puede producir una artrosis secundaria al hacer que el gato modifique su forma de apoyarse. Y la obesidad… aunque no es una causa directa de artrosis, sí puede llevar a que se agraven sus síntomas.

Por último, una lesión de la glándula pituitaria, puede producir acromegalia. Es una enfermedad hormonal que es muy  poco frecuente pero que causa diabetes mellitus y, en ocasiones, artrosis.

¿Has detectado que a tu gato…
1… le cuesta subir o bajar de los muebles?

2… duerme en lugares a los que le resulta más fácil acceder?

3… le cuesta usar la puerta gatera?

4… cojea alguna vez?

5… no “acierta” a usar la bandeja de arena y orina o defeca fuera de ella?

6… le cuesta acicalarse y su pelaje tiene nudos o mal aspecto?

7… acicala con más frecuencia una de sus articulaciones?

8… ya no le gusta que le cojan?

9… está indiferente a tus caricias?

10… ya no caza o explora como antes?

11… no juega casi nunca?

12… le han crecido demasiado las uñas por falta de actividad?

Si has detectado varios de estos comportamientos es importante que consultes con tu veterinario de cabecera. Cuando reciba al peludo en la consulta no lo tendrá fácil porque los gatos se resisten a moverse o caminar fuera de su territorio habitual… excepto que logre relajarse gracias a los principios de la consulta veterinaria adaptada al gato… y, por su puesto, a tu colaboración. Tu peludo favorito te conoce y confía en ti. Con tu ayuda su veterinaria o veterinario palpará y tratará de manipular sus articulaciones para ver si están duras o se han engrosado; y también para detectar manifestaciones de dolor.

Seguramente le harán unas radiografías para ver si se ha formado un nuevo hueso alrededor de la articulación afectada (nuevo hueso que ‘nace’ para dar más estabilidad) o si, efectivamente, hay engrosamiento (esclerosis).

Probablemente le realizarán otras pruebas, como un análisis de sangre, para descartar otras enfermedades antes de realizar el diagnóstico. Si la conclusión es que padece artrosis es posible que te indiquen que hay que administrarle condroprotectores como el condroitín sulfato. La función de este fármaco de origen natural es que se recupere el cartílago y, así, reducir el dolor y la inflamación.

American Shorthair, cat sleeping in a red bed for cats

Si tu gata o gato necesita perder peso…

Tendrá que hacerlo poco a poco. Tu veterinaria o veterinario de cabecera te dará una pauta y te recomendará la dieta y los suplementos nutricionales que mejor se adaptan a su caso.

Recomendaciones para casa

¡Y hay que hacer cambios en casa! A continuación detallamos algunas recomendaciones que tu gato o gata apreciará mucho y que contribuirán a mejorar su bienestar y su calidad de vida:

-Coloca camas blandas, cálidas, confortables, alejadas de cualquier fuente de humedad. Las cajas de cartón o las camas tipo ‘iglú’ son muy apreciadas por los gatos de edades avanzadas. Son cálidas y les proporcionan sensación de seguridad. ¡Ah! ¡Y las camas tienen que estar en lugares donde pueda estar tranquila o tranquilo y que sean, sobre todo, muy accesibles!.

-Necesitará una pequeña rampa para subirse al sofá o a su sillón favorito.

-Si tienes gatera para salga y entre en casa es mejor dejarla abierta

-Si la bandeja de arena es alta hay que cambiarla por una más baja o cortarle los laterales. Así podrá acceder a ella con más facilidad. Y no está de más utilizar una arena de grano fino para que le resulte más confortable.

-Le vendrá muy bien no tener que subir o bajar escaleras para acceder al agua o a la comida.

-Habrá que ayudarle con su acicalamiento, así que tendremos que limpiarle los ojos con frecuencia y la región perineal. Y si no desgasta sus uñas habrá que recortarlas a menudo. Consulta con tu veterinaria o veterinario cómo hacerlo.