Perros contra la violencia de género

Uno de los grandes problemas que presenta una víctima de violencia machista con una orden de protección es que tiene miedo a salir de casa

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Actualizado el 24 abril, 2018

La asociación catalana Improrec, de perros adiestrados para la ayuda a las personas y la sociedad,  ha puesto en marcha juntamente con el Ayuntamiento de Gavá (Barcelona) un programa piloto para que las víctimas de violencia machista puedan recurrir a un perro adiestrado para vencer el miedo a salir de casa y recuperar la normalidad y la autoestima.

En los últimos 14 años, 917 mujeres han muerto víctimas de la violencia de género en nuestro país. El pasado año fueron 45. Pero además, 2017 se cerró con un incremento del 10’6% de denuncias por violencia machista, con un aumento del 3’6% de las condenas a los agresores y con un 22% más de medidas de protección y órdenes de alejamiento. Asimismo, las víctimas de maltrato aumentaron un 8’7% hasta situarse en 134.462 mujeres maltratadas, según informaciones del Consejo General del Poder Judicial.

El servicio telefónico de atención y protección para víctimas de violencia de género (Atenpro) que entrega un dispositivo móvil a las afectadas que les permite contactar en cualquier momento con atención especializada, registraba el pasado 30 de septiembre 12.360 usuarias, un 10% más que el año anterior.

Con motivo de estos datos escalofriantes que incrementan de año en año, profesionales de diferentes ámbitos: psicólogos, juristas, adiestradores de perros y una unidad canina dedicada a la vigilancia y la seguridad utilizando como recurso al perro, Pro-Rec K9, confluyen ofreciendo sus servicios en Improrec, una asociación de perros adiestrados de ayuda a las personas y a la sociedad con sede en Catalunya. Esta asociación, en colaboración con el Ayuntamiento de Gavá (Barcelona) ha impulsado recientemente la creación de un programa piloto en el que se seleccionará a una mujer víctima de violencia de género que reúna las condiciones favorables para poder recibir este tipo de ayuda terapéutica y de protección por parte de un perro.

Algo más que seguridad

Según Gemma Badía, concejala de Igualdad en el Ayuntamiento de Gavá, “Uno de los grandes problemas que presenta una víctima de violencia machista con una orden de protección (sin ella, ya ni hablamos), es que tiene miedo a salir de casa. Es una persona que no está empoderada, que tiene miedo de encontrarse con su agresor y ve su vida muy mermada a la hora de poder ir a comprar, a hacer gestiones, de poder ir a buscar a su hijo al colegio… Todo aquello que forma parte de una vida normal y que no puede hacer debido al pánico.  El perro por tanto es muy importante a la hora de ofrecer seguridad y confianza a la víctima, pero se ha de tener en cuenta que la mujer que recurra a este programa debe ser capaz de convivir con el animal. Tenemos que hacer una valoración muy cuidadosa”, afirma Badía

Improrec propone a las mujeres que dentro del circuito de violencia de género del municipio de Gavá puedan ser idóneas para estar acompañadas por un perro. “Desde el Ayuntamiento, con el convenio al que se ha llegado con Improrec, hemos proporcionado un perro a la víctima elegida, con el primer año del seguro de responsabilidad civil obligatorio cubierto, con los gastos en comida cubiertos y con el entrenamiento cubierto, que durante los primeros cuatro meses es un adiestramiento de adecuación de la víctima al perro” explica Paco Camarasa, portavoz de Improrec quien añade que la mujer y el perro han de ser totalmente compatibles y que esta mujer se tiene que sentir totalmente segura de que el perro hará su función en todo momento. Camarasa pone de manifiesto que le gustaría que estos animales pudieran ser considerados perros de terapia o de asistencia, más que perros de protección porque eso les abriría la posibilidad de poder acceder a cualquier edificio público o privado, cosa que ahora no pueden hacer “hasta que no podamos conseguirlo pediremos ayuda a todo el mundo, firmas…porque entendemos que de lo contrario, el proyecto queda cojo”, concluye.

Pastor alemán: la raza ideal

Según informaciones de Improrec, para este programa lo ideal es elegir un cachorro entre los ocho meses y el año de vida que primero haya pasado por una fase de impregnación, es decir, de convivencia con una familia, niños pequeños, otros perros…que sepa lo que es salir a la calle, relacionarse con otros perros, algo fundamental para que el animal se pueda adaptar a la persona que será su propietaria. “Pero no sirve cualquier animal. Desgraciadamente, para formar parte de un programa de este tipo no podemos ir a la protectora y adoptar a cualquier perro para realizar este trabajo”, señala Paco Camarasa “Se requiere un perro con una morfología y una cinegética adecuada . Nosotros optamos por perros Pastor Alemán porque son perros familiares, se pueden adiestrar muy bien y ejercen perfectamente la función de protección y además son animales bien aceptados socialmente y que no crean un rechazo para la seguridad como otras razas, como las llamadas potencialmente peligrosas (rottweiler, doberman, pitbull…)

Cuando a través del circuito de violencia de género del ayuntamiento llega la persona que formará parte de este programa, comienza a funcionar el binomio entre perro y mujer. Esta formación tiene una duración de unas 260 horas en diferentes fases. Los primeros seis meses, el perro vive en el centro de adiestramiento, con lo cual es la mujer la que asiste de forma periódica a estar con él para ir tomándole confianza y a partir de los seis meses comienza la convivencia: el perro pasa a formar parte de su vida. “El perro tiene que salir por lo menos tres veces al día, o sea que la mujer se ve obligada a salir nuevamente a la calle con su mascota. Luego también ocurre que el perro es un animal que protege (especialmente este, que está entrenado), pero además también le aporta a la mujer ganas de protegerlo y de cuidarlo, algo muy importante en personas que han sido hundidas psicológicamente y que presentan una autoestima muy baja. Cuidando del perro comienza a cuidar de sí misma, a tener ganas de salir, de sonreír y de vivir, en definitiva”, segura Paco, de Improrec.

Neutralizando al agresor

Cuando surge una situación de riesgo, es decir, cuando el agresor se acerca de una manera agresiva a una cierta distancia de la mujer, la víctima activa al perro a través del arnés. Mientras, el peludo va al lado de la mujer con total tranquilidad. El perro saldrá de casa siempre con el bozal puesto y cuando ante una situación de este tipo la mujer lo active, impactará con el bozal sobre el agresor. “El hecho de que el perro lleve bozal obedece a que no nos interesa convertirnos en agresores, sino utilizar al perro como una herramienta disuasoria. Este impacto con el bozal lo que hace es neutralizar al agresor durante unos segundos, que son vitales para que la mujer pueda salir corriendo o pueda avisar a emergencias o a los sistemas activados como el GPS o la pulsera”, señala el portavoz de Improrec, quien añade que lo que se pretende con esta maniobra en la que el perro hace de parapeto es que estos cinco o seis minutos que tarda en llegar la policía, la mujer no se encuentre sola ante el agresor. El perro además daría la vida por la mujer”, explica Paco Camarasa. Una parte de este programa se financia con fondos públicos, por parte de la administración y otra con fondos privados de Improrec, que invierte en crear un mundo mejor protegiendo a los más vulnerables.

Para más información: info@improrec.org / http://www.improrec.org/