Displasia de cadera: despejando dudas

Actualizado el 5 diciembre, 2016

La displasia de cadera es una malformación de la articulación coxofemoral del perro. Se produce por causas genéticas y se ve agravada por otros factores, como el sobrepeso y la falta de ejercicio. Los condroprotectores ayudan a paliar sus síntomas y a reducir el dolor.

Es una de las enfermedades más temidas por los propietarios de cachorros y sus causas son hereditarias. Eso quiere decir que si tenemos una mascota cuyos padres padecieron esta enfermedad ósea, relacionada con la artrosis degenerativa, es muy probable que la cría pueda desarrollarla a lo largo de su vida.

Si en un perro sano los huesos de la pata y la cadera encajan entre sí a la perfección haciendo posible el juego de la articulación… en el perro con displasia, la cabeza del fémur no asienta bien en la cadera (cavidad cotiloidea). Eso provoca una inestabilidad y esto hace que el animal vaya perdiendo movilidad, camine mal y padezca dolor. Esta malformación o incongruencia, puede agravarse aún más si el animal tiene sobrepeso. Tampoco le favorecer un exceso de aporte alimenticio o de una alimentación de mala calidad y una vida sedentaria. La articulación puede no resistir el esfuerzo que el animal tiene que hacer para moverse y dar lugar a una lesión.

Mucha atención a los perros de raza mediana-grande y gigante

Aunque hay algunos perros de razas pequeñas que pueden sufrir esta enfermedad, como el Bulldog francés, el inglés o el Carlino, la displasia de cadera afecta sobre todo a perros de raza mediana-grande o gigante. Es el caso del Pastor Alemán, el Rottweiler, el Golden Retriever, el Labrador, el San Bernardo, el Mastín o el Dogo… Todas estas razas presentan una incidencia por encima del 20 % y en algunos casos los síntomas se manifiestan muy temprano, en torno a los 5 o 6 meses.

¿Cómo podemos saber si un cachorro tiene síntomas de displasia?

“Algo que nos puede hacer sospechar es que el cachorro esté muy tranquilo, siempre tumbado, que corra lo justo… el propietario puede creer que el animal es muy bueno, muy tranquilo, pero la realidad es que siente dolor y por eso no se mueve mucho. También hay perros que caminan tambaleando el tercio posterior, que juntan los corvejones al andar, que les cuesta subir escaleras… A veces vienen a la consulta por una cojera repentina, aguda y creemos que es traumática, pero al hacer la radiografía se descubre la displasia…”, afirma Raquel de Pedro, veterinaria de la Clínica Evet de Vallirana (Barcelona), que sostiene que “es más frecuente diagnosticar este problema en perros adultos, cuando se aprecian más los síntomas. “Muchas veces ya ves signos de osteoartrosis, que es la consecuencia de la displasia, junto con la subluxación o la luxación de cadera”, asegura.

El mejor tratamiento

Cuando se produce la displasia, el cartílago de la articulación se vuelve más rígido, provocando lesiones importantes en las células que lo forman. Como consecuencia directa se reducen los glucosaminoglucanos (GAG) y el colágeno, que forman parte de la estructura del cartílago. Ayudan a este tejido a funcionar a modo de amortiguador, flexionándose y distendiéndose para absorber el impacto de los movimientos de la articulación. Si la lesión del cartílago progresa, éste se ablanda y se rompe. Es entonces cuando empiezan a aparecer lesiones en los tejidos circundantes: los ligamentos y la cápsula se hipertrofian y se endurecen perdiendo movilidad y elasticidad; la membrana sinovial sufre una degeneración y posteriormente una inflamación (sinovitis) que produce un aumento en la presión articular y en consecuencia dolor, inflamación y pérdida de elasticidad y movimiento.

Antes de llegar a este grado degenerativo es posible tratar el problema y evitar que se agrave. Diferentes estudios confirman que tratar de manera preventiva a los cachorros de razas predispuestas con condroprotectores, sobre todo durante la etapa de crecimiento rápido, puede ayudar a paliar síntomas y a mejorar enormemente la calidad de vida de la mascota. Los condroprotectores son estas 3 moléculas: Condroitín sulfato, Glucosamina o Ácido Hialurónico. Existen productos en forma de comprimidos que incorporan dosis altas y purificadas de estas moléculas como Condrovet o Cosequin. A nivel de nutrición, podemos encontrar algunos piensos de gama alta que incorporan pequeñas cantidades de estas moléculas aunque su principal beneficio es que se les añaden otras sustancias con propiedades beneficiosas en los problemas articulares como la vitamina C, antioxidante, ácidos grasos Omega 3 como antiinflamatorio, colágeno…

 

Condroprotección

El uso de condroprotectores en comprimidos que incorporan dosis altas y purificadas de las 3 moléculas antes mencionadas “ayuda a paliar los síntomas una vez diagnosticado el problema y a no tener que dar tanto antiinflamatorio, que es más dañino a nivel renal. En cachorros con predisposición a displacía son muy aconsejables como tratamiento preventivo”, afirma Raquel de Pedro. La veterinaria recomienda darlo de manera crónica pero en dosis de mantenimiento; es decir, darlo 40 días con la dosis recomendada y después bajarla a la mitad de la dosis inicial. Los síntomas determinarán las dosis.

 

El tratamiento dependerá de cada caso “, apunta esta especialista. Hay que señalar que los piensos de gama alta ya incorporan sustancias condroprotectoras para cachorros y perros senior, adaptados incluso a las diferentes razas.

Cuando la displasia se diagnostica en cachorros (antes del año o año y medio) es aconsejable que un traumatólogo valore la posibilidad de cirugía, ya que esta vía puede solucionar el problema o disminuir en gran medida los síntomas. El especialista decidirá qué técnica quirúrgica es la más adecuada según el grado de displasia.

Aparte de estas medidas, es importante controlar el peso de la mascota, procurarle una nutrición adecuada y ejercicio físico regular moderado. En la etapa de cachorro hay que evitar los saltos o ejercicios ‘de impacto’ ya que pueden ser duros para sus articulaciones en desarrollo. También es importante procurarle un lugar confortable y cálido para dormir que esté, ante todo, libre de humedades. Consultar siempre con el veterinario antes de seguir una pauta terapéutica. Es el especialista en la salud de tu mascota.