Criadores de gatos, entre la vocación y el negocio

“Aquellos que, como en mi caso, buscamos una cría selectiva, entendemos que muchos ejemplares serán esterilizados y solo los gatos más próximos al estándar seguirán criando con el mismo o similar interés por la raza»

Anna&Jimmy
Actualizado el 1 agosto, 2019

Persas, exóticos, bengalís, maine coon, sphynx…se encuentran entre los gatos de raza más solicitados, tanto que en todo el mundo prolifera la cría de este tipo de felinos por particulares. La mayoría de veces, los criadores asumen esta actividad como hobby, empujados por la pasión hacia estos animales y teniendo como objetivo la obtención de cada vez mejores ejemplares de exhibición y cría y también para una adopción que garantice el cuidado con mimo. Otras, sin embargo, se trata de un negocio puro y duro en el que los criterios éticos de cría no están siempre presentes y donde muchas veces se incumple la legalidad.

Oscar Silva es farmacéutico a tiempo completo y desde hace unos años compatibiliza su profesión con la cría de gatos de raza y en la actualidad también con su actividad como presidente del Club Felino Español (CFE) y las funciones de juez felino internacional. El hecho de no haber tenido en su infancia un animal de compañía le llevó con 20 años (tiene 43), a aficionarse al mundo de los gatos y desde entonces estos peludos han conquistado su corazón. «En mi infancia tenía gallinas y patos, pero nunca tuve gato o perro, así que la cría de felinos de raza y otras actividades relacionadas con el mundo del gato son para mí una forma de evadirme y de sentir el cariño de estos animales tan especiales», explica. Actualmente, Oscar cuenta para cría con cuatro ejemplares de gatos persas, aunque años atrás también había criado exóticos. «Ambas razas, persas y exóticos requieren de cuidados similares en cuanto a alimentación e higiene, que pasan por baños habituales y peinados una o dos veces al día y limpieza de ojos. Sin estos baños frecuentes los gatos no mantendrían su pelaje y esto conduciría a la aparición de nudos», asegura.

Anna Laborda comenzó en la cría de felinos de raza tras su experiencia con una camada de gatos comunes. «En mayo de 2009 mi pareja y yo adoptamos dos gatitos de la calle, macho y hembra. En el centro veterinario al que acudimos para su revisión y vacunas nos dijeron que había que esterilizarlos pero que hasta después de Navidad no había problema, porque las gatas no tenían el celo en invierno. En esa época nosotros de gatos sabíamos cero, así que hicimos caso de la veterinaria y a mediados de noviembre mi gata entró en celo y el macho la montó, con lo cual, cuando nos llamó la veterinaria a finales de diciembre para la castración, mi gata esperaba gatitos. En enero fue mamá de seis preciosos cachorros y a raíz de aquella experiencia empezamos a leer de gatos y gatitos, de salud, de nutrición, de socialización…Dimos en adopción a 4 de ellos y nos quedamos con 2, de los que nos habíamos enamorado, y entonces fue cuando empezamos a pensar en criar gatos, pero de raza, para poder seleccionar familias que realmente fueran a cumplir con el requisito del buen cuidado y que no abandonaran a los gatitos. Fue una enorme y preciosa experiencia la de tener gatos en casa. Verlos crecer y jugar con ellos es algo maravilloso», cuenta Anna con emoción.

Decidir la raza

Anna Laborda explica que cuando empezaron a mirar razas para criar, les atrajeron enseguida las de gran tamaño y pelo semi-largo. «De estas razas, también llamadas de los bosques, hay tres: el bosque de Noruega, el Siberiano y el Maine Coon. Analizamos los tres y buscamos información de criadores y finalmente nos decantamos por Maine Coon porque nos impresionó su majestuosidad y nos fue más fácil contactar con criadores abiertos y con ganas de compartir información y de ayudarnos en nuestros inicios. Una vez tienes contacto directo con esta raza te enamora su carácter y entonces te enganchas, se meten en tu corazón y ya se quedan ahí para siempre», asegura con cariño esta criadora. En cuanto a los cuidados específicos de la raza, Anna Laborda afirma que al igual que otras, precisan de una alimentación premium con pienso de calidad, a poder ser bajo en cereales; latitas de comida húmeda, al menos una al día, y en su caso, realizan una dieta BARF con sus crías (una dieta carnívora con diferentes tipos de carne, triturados y combinados, para obtener una dieta equilibrada con todos los nutrientes. Al ser gatos de pelaje semi-largo, los cepillados son esenciales y si no pueden ser diarios, como mínimo, una vez por semana deben realizarse, al igual que darles una ración de malta semanal para evitar la formación de bolas de pelo en su sistema digestivo y un control veterinario exhaustivo a la mínima que se observe alguna anomalía (diarrea, estornudos, rascado excesivo…) «Los rascadores, eso sí, al ser una raza grande, deben ser resistentes y en casa no puede faltar un buen aspirador, apunta Laborda».

«Nosotros criamos para aportar nuestro granito de arena a la mejora de la raza. Eso significa estudiar sobre líneas, pedigrís, genética, salud, estándar de la raza en las diferentes federaciones…”

Una camada por hembra y año

Oscar Silva comenta que en la actualidad mantiene una camada al año por falta de tiempo, pero que en su anterior etapa como criador llegó a tener de 5 a 8 camadas anuales. «En la actualidad, en mis razas por ejemplo hay dos vertientes de cría, una únicamente para vender sin estudiar pedigrís ni estándar de razas y otra que se dedica más a la selección de ejemplares próximos a dicho estándar y a participar en exposiciones, para en la medida de lo posible, mejorar la raza. No cabe duda de que en ambas vertientes el fin último es que los gatos criados terminen en nuevos hogares, pero aquellos que, como en mi caso, buscamos una cría selectiva basada en un programa de cría, muchos ejemplares serán esterilizados y solo los gatos más próximos al estándar seguirán criando en nuestro criadero o en otro criadero con el mismo o similar interés por la raza», explica Silva. La selección de parejas se hace en función de saber cuál es complementaria esperando que la descendencia adquiera características de ambos padres, aunque muchas veces la genética puede ser muy caprichosa.

Anna Laborda, que cada año suele tener entre 6 y 9 camadas, una por cada hembra, y que explica que las hembras que participan en exposiciones no entran en cría ese año, también es de las criadoras que dicen ir más allá de la venta de cachorros. «Nosotros criamos para aportar nuestro granito de arena a la mejora de la raza. Eso significa estudiar sobre líneas, pedigrís, genética, salud, estándar de la raza en las diferentes federaciones…y a partir de ahí seleccionamos progenitores adecuados al programa de cría (qué cruces son los que se van a realizar) y se van ejecutando, observando si los resultados (calidad de los cachorros) son los esperados o no. Para confirmar estos resultados, según nuestra opinión, es fundamental llevar ejemplares a exposiciones felinas y aprender de las valoraciones y criterios de los jueces».

Hay que tener en cuenta que en la cría de gatos de raza, no todos los cachorros de todas las camadas son válidos para cría, sólo los mejores, con lo cual habrá que buscarle familia al resto.

Entrega a partir de las 12 semanas

Un requisito de las diferentes federaciones felinas es que la entrega de cachorros no se realice antes de las 12 semanas de vida del gatito, ya que necesita como mínimo ese tiempo para socializarse convenientemente, lo mismo que no vender nunca un gatito que no tenga pedigrí. Lo correcto es que los gatos se entreguen debidamente vacunados (dos dosis de trivalente), microchipados y desparasitados, interna y externamente y en caso de que vayan a hogares de compañía, también esterilizados. La documentación que se facilita a los nuevos propietarios es la cartilla sanitaria o pasaporte, el pedigrí, el transfer de propiedad, un informe veterinario de salud de pocos días antes de la entrega y un contrato de venta que recoge tanto las garantías que ofrece el criador como las obligaciones a las que se compromete el comprador. En cuanto al precio de los gatitos, es muy variable, desde los 400 euros en adelante, aunque las cantidades pueden ser mucho más altas en función de la calidad y el pedigrí de los gatitos. Anna Laborda apunta en este sentido que hay que desconfiar de pedigrís de gatos emitidos por clubes caninos, ya que no suelen ser legales. «Cualquier pedigrí o certificado de registro de las federaciones TICA, CFA, WCF, FIFE, las más importantes del país, es totalmente fiable», añade Laborda.

La mayoría de criadores ofrecen sus gatitos a través de Internet: páginas web, perfil de facebook…aunque lo mejor es asistir como público a exposiciones felinas donde poder ver en directo a los gatos de diferentes criadores y poder hablar con ellos.

El polémico núcleo zoológico

Para dedicarse a la cría de especies felinas de raza deben cumplirse los requisitos sanitarios y de bienestar animal recogidos en la ley de núcleos zoológicos cuya normativa difiere de unas comunidades autónomas a otras. Se considera núcleo zoológico todo centro, establecimiento o instalación que aloje, mantenga, críe o venda animales, sea esta su actividad principal o no, e independientemente de que tenga una finalidad mercantil. En Catalunya y la Comunidad de Aragón, se considera núcleo zoológico la tenencia de más de 5 animales por vivienda sean o no de la misma especie; en Toledo, cuando los animales suben a 6 en número. En Extremadura, cuando hay 8 animales por vivienda; 3 animales por vivienda de la misma especie en Baleares y en el resto de comunidades, a partir de 4 o 5 animales de la misma especie. Estos núcleos zoológicos deberán disponer antes del inicio de su actividad, de diferentes autorizaciones administrativas: una concedida por la Comunidad Autónoma, que deberá informar al ayuntamiento correspondiente y las oportunas licencias municipales, previas a solicitar la autorización de funcionamiento. Para muchos criadores, esta burocracia está más pensada para perros que para gatos y dificulta mucho la cría 100% legal. «La mayoría de los ayuntamientos de este país no permite la cría en pisos, cuando yo conozco a muchos criadores responsables y éticos que crían gatos de mucha calidad y buena salud en un piso y sin molestar a nadie. No hace falta tener jaulones para criar gatos; es más, considero que la socialización de los cachorros requiere de la convivencia con los criadores, por lo que es fundamental que estén en casa, afirma Anna Laborda, quien añade: «Espero que en el futuro se desarrollen leyes más lógicas que distingan entre perros, gatos y hurones de mejor forma que las actuales, ya que son tres especies muy diferentes y ahora se engloban en el mismo saco».

Aparte de respetar la legislación vigente, para dedicarse a esta actividad es necesario estar dado de alta como criador en alguna federación felina, lo que se consigue solicitando un afijo, registrando los gatos en el libro de orígenes de esa federación o club dentro de la federación; dando de alta a las camadas y entregando siempre a los gatitos con su pedigrí correspondiente. Claro que frente a estas condiciones, que serían las deseables, siempre están las personas que crían sin afijo, sin criterios genéticos en los cruces y explotando a las gatas, a las que pueden hacer tener hasta 4 camadas por año, debido a que no se ven sometidos al control de ninguna federación. «Estos particulares pueden llegar a entregar a los gatitos con 8 semanas y una vacuna, sin pedigrí ni contrato. Ojalá la legislación se pensara para actuar contra ellos y no para entorpecer la labor de los criadores que están haciendo bien las cosas», protesta Laborda.

Consejos para principiantes

Aunque hay quien se mete en esta actividad seducido por la idea de hacer negocio, lo cierto es que los gastos de cría son muchos, según la mayoría de personas que se dedican, y hay que pensarse bien cuántos gatos se van a poder mantener y cuidar de forma adecuada. También hay que tener en cuenta cosas que en principio pasan desapercibidas, como que los machos no castrados pueden marcar y hay que estar dispuestos a tener alguna instalación para ellos aparte (habitación específica, cercado exterior, terraza habilitada…) o bien asumir que se deberá limpiar a menudo e intentar eliminar su olor de los espacios, que nunca acaba de desaparecer.

Otra cuestión es que el cuidado de los gatitos puede causar mucho estrés y sufrimiento a veces, cuando alguna cría no se desarrolla bien o cuando a alguna gata se le complica el parto o no le sube la leche y hay que dar biberón a los gatitos, o la madre enferma, entre otras cosas.

Oscar Silva explica que pueden surgir múltiples dificultades: problemas de salud congénitos, criadores que engañan a los nuevos criadores, precios elevados de ejemplares de cría…Silva aconseja que las personas que tengan interés se tomen un tiempo para estudiar lo que quieren hacer en el mundo de la cría y que se dejen asesorar por criadores con experiencia.

«Yo recomendaría que si no se está interesado en aprender de la raza, estudiar sus características, su estándar, y orientar la cría hacia la mejora de la raza, mejor no meterse. El objetivo de la cría no debería ser vender gatitos», opina Anna Laborda.

Esta criadora explica que encariñarse de los gatitos es inevitable y que por eso en su contrato de venta indica la necesidad de que el nuevo propietario les vaya informando sobre ellos, les envíe fotos (un mínimo anual) y ofrece el asesoramiento de por vida para cualquier tema, ya sea nutrición, salud, comportamiento… así como la posibilidad de hacerse cargo de cualquier gato si la familia, por algún motivo, ya no puede tenerlo más, o buscarle otra casa.

Los más solicitados

  1. Sphynx

Esta raza es una de las más solicitadas desde hace años. Originario de Canadá, no de Egipto, como se podría interpretar por su nombre, este gato es el resultado de un cachorro procedente de una gata shortair (pelo corto) que durante los años 60 tuvo un cachorro sin pelo y del que se favoreció su linaje. Aunque tiene cierta pelusilla, el hecho de no tener pelo, como el resto de felinos, hace que su piel sea muy sensible y sebosa por lo que requiere de cuidados que eviten el exceso de oleosidad y trastornos cutáneos asociados. Se distingue por sus orejas grandes y anchas y por sus grandes ojos fijos.  Es muy afable, siempre busca el contacto y las caricias y además es curioso y muy enérgico. Para vivir con niños y otros perros resulta ideal por lo bien que se integra.

  1. Exótico

Este pariente del gato persa es muy similar a él en sus rasgos faciales de cara chata, ojos saltones y expresión dulce, pero con la diferencia de lucir un pelo más corto, fácil y cómodo de peinar, sin renunciar al carácter tranquilo y familiar del persa. Divertido, amable, cariñoso e ideal para convivir con niños y otros animales en casa, el carácter de esta raza nada tiene que ver con Garfield, el exótico más famoso. Al igual que el persa, sus ojos generan mucha legaña y debemos ayudarlo con la limpieza diaria con agua tibia y discos de desmaquillar, para evitar problemas mayores.

  1. Bengalí

Resultado de los cruces entre gatos domésticos y gatos leopardo, el bengalí es una de las razas más vistosas y buscadas por el manto de pequeño leopardo que luce y su aspecto salvaje. Muy sedoso al tacto, su cuerpo es largo, robusto y ágil y sus ojos, grandes y almendrados, de color verdoso y sus orejas, puntiagudas, le aportan el aspecto de un gran felino en un cuerpo de gato. Es muy curioso y juguetón y un gran nadador.

  1. British Shorthair Cat

Corpulento, de patas anchas redondeadas y ojos redondos de tonos dorados, cobrizos o verdes, el british shorthair, o gato británico de pelo corto, es uno de los felinos de raza más solicitados por su docilidad, obediencia y poca exigencia para con sus propietarios humanos. Su pelaje corto, duro y muy denso, que parece de doble capa, de color gris azulado o blanco, requiere de cepillados frecuentes para lucir en todo su potencial. Es muy inteligente y excelente para convivir en familia por su adaptabilidad.

  1. Maine Coon

Originario de Maine (Estados Unidos), el Maine Coon es una de las razas de felinos domésticos más grandes y de mayor peso. Los machos pesan entre los 6 y los 11 kg y las hembras entre los 4,5 y los 8 kg. Es muy popular entre los criadores de gatos exóticos por su gran belleza y estilo. Se le distingue por su cabeza cuadrada, sus orejas grandes, anchas en la base y moderadamente puntiagudas, el pecho ancho y una cola larga y fluida. También por su apariencia poderosa y robusta. Famoso por sus frecuentes vocalizaciones: maullidos, gorjeos… y por ser aficionado a la nieve y al agua, el Maine Coon es un gato amigable, juguetón y muy tierno.