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Actualizado el 4 mayo, 2020

Consejos para la salud dental de tu gato


Mantener una buena higiene bucal de nuestro felino regularmente, con la acción mecánica del cepillado, así como llevarlo al veterinario especializado en odontología si detectamos algún problema oral o dental, es de vital importancia para su salud y para ahorrarle un sufrimiento innecesario. Piensa que él no sabe decir que le duele.

Un buen cepillado. Por raro que nos parezca, a los gatos también se les debe cepillar los dientes. A lo mejor no con la regularidad de tres veces al día, como los humanos, pero sí con cierta periodicidad (a diario o cada dos días), que permita mantener su cavidad bucodental en buen estado y prevenir múltiples enfermedades. En el mercado de productos veterinarios para mascotas, disponemos de pastas y geles adecuados que son inocuos si tragan algo, pero como explica Javier Collados, veterinario especializado en odontología, lo más importante es la acción mecánica del cepillado, en la medida en que nuestro gato nos deje, tanto para prevenir las enfermedades dentales más frecuentes en felinos, como para tratar el problema cuando está instalado. «Otro aspecto importante es ir revisando su boca en casa por parte del propietario, por si se detecta algún bulto, algún diente decolorado o sangrado de las encías», explica este especialista.

Las enfermedades más comunes. La enfermedad bucodental más frecuente en gatos, al igual que ocurre en humanos y en perros, es la enfermedad periodontal, más popularmente conocida como piorrea (en sus estados más avanzados). Se da por un acúmulo de placa bacteriana en la superficie dental que hace que el cuerpo reaccione provocando una liberación de sustancias que atacan a la placa bacteriana, pero también producen destrucción de tejido gingival y óseo, y si no se controla con higiene oral o con limpiezas de boca por parte de un profesional especializado, la enfermedad va avanzando y se va perdiendo el hueso, retrayéndose la encía y provocando inflamación y dolor, hasta que el animal pierde el diente, con el agravante de que puede estar años sufriendo. A veces esta enfermedad puede ser asintomática, pero también puede producir halitosis, de ligera a severa o formar bolsas de pus en el borde de la encía. «Cuando se examina se puede ver que hay retracción de encía, acúmulo de placa bacteriana, sarro y movilidad dental, entre otros signos», explica Javier Collados.

Otra enfermedad bucal frecuente en el gato es la reabsorción dental o falsa caries, que suele afectar a gatos mayores de 4 años, aunque en algunas especies, como el persa, una de las razas más proclives, pueden encontrarse ejemplares que tengan este problema en edades inferiores a los 2 años. La reabsorción dental se caracteriza por la destrucción de parte del tejido dental (cemento, dentina y esmalte) por acción de los odontoclastos, células macrófagas implicadas en la reabsorción mineral del diente, y aunque su etiología se ha relacionado con traumatismos, factores endocrinos y virales o enfermedad periodontal, entre otros, no hay investigaciones concluyentes al respecto. Esta enfermedad a veces pasa desapercibida, pero en fases avanzadas puede dar síntomas como: dolor oral, hipersalivación, pérdida de peso, caída de los alimentos de la boca, rechazo al alimento duro… Es preciso en estos casos visitar al veterinario especialista, quien diagnosticará el caso a partir de la observación y de la realización de radiografías.

Una tercera enfermedad bucodental en las mascotas felinas, no tan frecuente, pero sí de gran importancia por afectar enormemente a la calidad de vida del paciente, es la gingivoestomatitis crónica, una inflamación de la encía que cursa con gran dolor y de la que tampoco se conocen muy bien las causas. Se sospecha que su origen podría ser vírico, como veíamos en una de las hipótesis de la reabsorción dental, pero tampoco existen datos concluyentes. «A causa del dolor que provoca esta enfermedad, algunos pacientes dejan de comer, pueden acercarse con hambre hasta la comida pero quedarse mirando porque no pueden masticar… lo cual revierte en un grave problema cuya solución pasa por la cirugía, con la extracción múltiple de molares y premolares para eliminar el dolor, apoyada con una alimentación adecuada», afirma Collados.

Recientemente, un ensayo clínico multicéntrico llevado a cabo en la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de California en Davis (EEUU) publicado en Stem Cell Research & Therapy ha probado con éxito el uso de células madre mesenquimatosas (ASC en inglés) procedentes del tejido adiposo, para tratar esta enfermedad oral debilitante en los gatos, lo cual podría convertirse en un protocolo alternativo para tratar esta dolencia en un futuro. 

Otras enfermedades bucodentales que también hay que considerar son las fracturas dentales o las enfermedades neoplásicas. Las fracturas pueden dar síntomas como abscesos y flemones y las neoplásicas pueden destaparse con una halitosis, crecimiento de masa en la cavidad bucal o ulceración en la mandíbula.

Cómo se tratan:  En la enfermedad periodontal, el tratamiento pasa por realizar primero radiografías dentales para valorar el estado de la boca y una limpieza de boca o curetaje por parte del veterinario especializado en odontología. Cuando la enfermedad está avanzada, se puede realizar desde un tratamiento conservador de las piezas dentales, con técnicas de regeneración de hueso, como en odontología humana, hasta la extracción del diente si está en muy mal estado. En el caso de las reabsorciones dentales, cuando afectan a la cavidad pulpar (nervio), el único tratamiento estipulado es la extracción de los dientes afectados y en las gingivoestomatitis crónicas, como veíamos anteriormente, se suele realizar una extracción múltiple de molares y premolares y dar soporte con alimentación adecuada y con tratamiento farmacológico, si es necesario. Las fracturas dentales en el gato se tratan de la misma forma que en humanos, desde realizar una endodoncia del diente y «matar el nervio», hasta una extracción, mientras que en neoplasias el tratamiento más común es la cirugía.

Bajo anestesia: Todos los tratamientos dentales en gatos (y también en perros) se hacen bajo anestesia general inhalatoria y las intervenciones suelen durar desde 25 minutos, las más cortas, a unas dos horas, las más complicadas. En ocasiones, el veterinario generalista o de cabecera puede asumir las radiografías y algunos tratamientos, pero lo más conveniente es acudir a un especialista en odontología veterinaria, si es necesario, para una mayor garantía de éxito.

¿Cada cuánto tiempo hay que hacer una revisión?: Es importante revisar la salud de la cavidad oral de nuestro gato cada cierto tiempo, por lo menos una vez al año, y si es necesario, acudir a un especialista. En muchos casos será nuestro veterinario de cabecera quien nos lo recomiende.

Fuente de información: Javier Collados. Veterinario especializado en Odontología y Cirugía oral.  www.dentistaveterinario.es


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