«Potenciar las sinergias entre profesionales e investigadores en las diferentes disciplinas de la salud, podría llevarnos en un futuro a tener una mayor capacidad de respuesta ante crisis sanitarias como el COVID-19».

Entrevista al Dr. Sergi Segarra López, R&D Project Manager Human & Animal Health en Bioibérica SAU. Licenciado en Veterinaria y Doctor en Medicina y Sanidad Animal por la Universidad Autónoma de Barcelona.

En el Día Mundial de las zoonosis y en momentos en que aún no es posible bajar la guardia ante la pandemia de COVID-19 charlamos con el Dr. Sergi Segarra, director de proyectos de I+D en Bioibérica, dirigidos al desarrollo y evaluación de eficacia de nuevos productos para la mejora de la salud animal y humana, quien nos explica la importancia del enfoque multisectorial One Health a la hora de enfrentar los diferentes retos zoonóticos derivados de cuestiones de vital importancia como el cambio climático o la globalización.

Fue un 6 de julio del año 1885 cuando Louis Pasteur administraba con éxito la primera vacuna contra el virus de la rabia, un gran avance científico para la salud animal y humana. La OMS ha querido señalar esa fecha en el calendario internacional como el Día Mundial de las Zoonosis para que no olvidemos la importancia en nuestros días de los grandes retos que supone la transmisión de zoonosis como la rabia, la leishmaniosis o el mismo COVID-19, que tiene a la humanidad en jaque. Pudimos hablar con el Dr. Sergi Segarra del concepto One Health como la posibilidad de aunar conocimiento y soporte desde las diferentes disciplinas de las ciencias de la salud a la hora de enfrentar los desafíos que puedan aparecer en la interrelación entre salud humana, animal y medio ambiente en los próximos tiempos.

One Health hace referencia a esa interdependencia e interconexión que ha existido siempre entre la salud humana, la animal y el medio ambiente pero, ¿cuándo surge este concepto como planteamiento unificado?

One Health es un concepto transversal que se refiere a una forma de trabajar y de pensar en colaboración, de modo que se alineen los esfuerzos y se busquen sinergias entre profesionales y expertos de diferentes disciplinas para conseguir optimizar la salud en animales, humanos y medio ambiente y esto tanto a nivel local, nacional como global. Los antiguos griegos ya hablaban del impacto que tiene el medio ambiente sobre los seres humanos…Cada vez hay más evidencias a través de la Historia de la interrelación entre seres humanos y animales. La palabra zoonosis, que serían las enfermedades que pueden pasar de animales a personas creo que tiene más de 200 años y es una forma de evidenciar que no sería posible gestionar o concebir la salud humana de forma independiente a la salud animal.

Como filosofía o marco mental One Health existe desde muy antiguo, pero como concepto, es un término relativamente nuevo…

Efectivamente. Si no me equivoco, se utilizó por primera vez a inicios de los años 2000. Luego dio un salto importante con el caso de la gripe aviar, a mediados de la primera década de los 2000 y allí se le empezó a dar un formato más oficial, con participación de organizaciones como la FAO, la OMS, UNICEF, el Banco Mundial… y se está potenciando cada vez más. Una empresa como Bioibérica encaja a la perfección, porque nosotros contribuimos a las ciencias de la vida, innovando globalmente tanto en salud humana, animal como vegetal, que son los tres componentes de One Health y contamos con unidades de negocio en estas tres áreas y también con investigadores para cada una de ellas en el departamento de I+D. En la empresa se da mucha interrelación y se crean muchas sinergias.

¿Quién orquesta los modos de actuación de los agentes implicados en esa única salud: la OMS, las administraciones, las empresas, los organismos colegiales de los diferentes países…?

Como se trata de algo muy transversal implica la coordinación de organismos públicos y privados, profesionales de diferentes disciplinas en los diferentes países, cada uno con sus intereses particulares y participa la OMS, pero también asociaciones médicas, asociaciones veterinarias, organismos no gubernamentales…aunque realmente quien lo lidera es sobre todo la Comisión One Health,que es una organización sin ánimo de lucro que se dedica a conectar y crear relaciones entre entidades e individuos relacionados con la salud humana, animal y del medio ambiente, así como a educar y promover una mejora de la salud global. El fundador del Comité One Health de la Asociación Mundial de Veterinarios de Pequeños Animales (WSAVA) fue Michael Day, con el que tuve el honor de trabajar en el Hospital Veterinario de la Universidad de Bristol y que desgraciadamente falleció recientemente. El doctor Day trabajó mucho con la intención de promover una mayor colaboración entre los campos de medicina humana y veterinaria.

«Teniendo en cuenta el flujo de personas y materias animales últimamente en nuestro planeta es prácticamente imposible afrontar los retos que nos esperan si no se dan este tipo de colaboraciones»

¿Cuáles son los principales retos que se le presentan al tándem salud humana-salud animal para los próximos tiempos? Estamos viendo riesgos de zoonosis como la rabia por la globalización y las posibilidades de viajar con nuestras mascotas; la propensión a patógenos por los cambios en el clima (leishmania), problemas surgidos a través de la alimentación…

Debido a la globalización habrá cada vez más retos y seguramente esos retos serán cada vez mayores, como estamos viendo ahora con la pandemia por COVID-19. Realmente cada vez será más necesario aplicar este planteamiento colaborativo y coordinado que propone One Health, porque hoy en día no es suficiente con que seamos estrictos y rigurosos a la hora de llevar a cabo mejores prácticas de fabricación de productos del tipo que sea a nivel local o que estemos 100% seguros, a nivel europeo, de que se cumplan todas las medidas necesarias de higiene y seguridad alimentaria, porque esto no nos asegura que vayamos a estar libres de cualquier afectación externa. Teniendo en cuenta el flujo de personas y materias animales últimamente en nuestro planeta es prácticamente imposible afrontar los retos que nos esperan si no se dan este tipo de colaboraciones, y el cambio climático, que lo apuntabas, también está afectando en este sentido. Estamos viendo cómo la leishmaniosis, por ejemplo, se está expandiendo en los últimos años y está afectando peligrosamente a personas y animales. Hasta ahora veíamos que afectaba a las regiones mediterráneas especialmente y a Brasil, pero con las variaciones que está experimentando el clima y el aumento de temperatura, vemos que el vector de la enfermedad es capaz de sobrevivir y actuar transmitiendo el parásito en otras latitudes, como se está viendo en Reino Unido o en países nórdicos.

¿Qué reto le parece más preocupante?

El próximo que está al caer podría ser la disponibilidad de alimentos para la población mundial. Con el coronavirus ahora se están viendo las consecuencias en el ámbito sanitario pero la FAO ya ha emitido en las últimas semanas un informe en el que alerta de afectaciones del COVID-19 en la cadena de suministros de alimentos, escasez de mano de obra…impacto social por demanda y abastecimiento de alimentos a nivel global. Para paliar los efectos de esta crisis haría falta de nuevo aunar esfuerzos en salud animal y salud pública para asegurar que la producción de alimentos de origen animal se vea afectada lo mínimo posible.

¿Qué actuaciones se están llevando a cabo actualmente, englobadas en este nuevo concepto de una única salud y en qué ámbitos se está trabajando?

Hay muchas actuaciones de modo continuo con el objeto de dar a conocer lo que es One Health y la necesidad de implementarlo para conseguir que todos nos beneficiemos de ello. Se ha creado, como decía anteriormente, la Comisión One Health. Hay equipos de trabajo y se realizan briefings periódicamente. Incluso se ha instaurado el 3 de noviembre como el Día Internacional One Health. Se pretenden mejorar las acciones frente a enfermedades zoonóticas en varios países con una aplicación especial para la rabia, brucelosis, influencia y el ébola. Aunque la WSAVA (Asociación Mundial de Veterinarios de Pequeños Animales) cree que el concepto general One Health se entiende bien en el caso de animales de producción, fauna salvaje, medio ambiente y en salud humana, piensan que hay alguna carencia y que habría que reforzar el componente específico del vínculo entre personas y animales de compañía, por eso recientemente se ha lanzado un programa específico centrado en el papel de los animales de compañía One Health.

¿Y en el ámbito nacional?

En el Diario Veterinario, hace pocos días, el presidente de la organización colegial veterinaria reivindicaba el papel de los veterinarios y su necesaria presencia en la que se llama ahora la Comisión para la reconstrucción social y económica que teóricamente abordará la crisis del coronavirus para España. Hace poco se presentó una proposición relativa al desarrollo del enfoque One Health para abordar esta crisis reivindicando la presencia del veterinario, y hay más eventos, más congresos y simposios ya sea sobre este tema de One Health o bien sobre otros más concretos pero enfocando sus contenidos de un modo más transversal, teniendo en cuenta el componente animal, humano y de medio ambiente.

«Creo que la leishmaniosis es una enfermedad de alcance mundial que por su naturaleza zoonótica requiere la implicación de médicos, veterinarios, farmacólogos, biólogos, empresas e instituciones públicas. Solo así se logrará un control efectivo»

¿Y esto cómo se plasma en una empresa dedicada a las ciencias de la salud como Bioibérica?

En nuestro caso, desde salud animal de Bioibérica participamos en eventos y congresos ya no solo en ámbitos veterinarios sino en aquellos que se dirigen a profesionales de diferentes disciplinas, como el Congreso Mundial de Leishmaniosis Worldleish, en el que cada cuatro años se reúnen investigadores en leishmaniosis en alguna ubicación del mundo donde es endémica esta enfermedad. El último fue en 2017. Estuvimos exponiendo los resultados de nuestros estudios con nucleótidos y AHCC y tuvimos la posibilidad de interactuar con profesionales de medicina humana y animal e investigadores y científicos de diferentes formaciones y corrientes y creo que la leishmaniosis es una enfermedad de alcance mundial que por su naturaleza zoonótica requiere la implicación de médicos, veterinarios, farmacólogos, biólogos, empresas e instituciones públicas. Solo así se logrará un control efectivo.

La desparasitación y la vacunación de nuestros animales de compañía parece un elemento clave para evitar un buen número de problemas de salud ante los retos futuros…

Efectivamente, todas aquellas acciones que vayan encaminadas a mejorar la prevención y el control de enfermedades en animales, tanto de granjas como animales de compañía  son muy importantes y pueden tener una gran repercusión en el ámbito de la salud humana y la salud alimentaria. Cobra una importancia especial el papel de los veterinarios en cuanto a concienciación de propietarios, ganaderos…Me he acordado de la publicación de un artículo  reciente en forma de declaración conjunta de diferentes expertos; ahí había expertos en medicina interna veterinaria, patología clínica, leishmaniosis que hablaban precisamente del control de la leishmaniosis canina en el concepto de One Health remarcando la importancia del perro como reservorio de la enfermedad en humanos, y hablaban de prevención de la leishmaniosis en personas basado en un enfoque One Health donde ponían el acento en la vacunación, en el control de vectores y en el refuerzo de la inmunidad, con herramientas como la combinación de nucleótidos y AHCC que encontramos en nuestro producto para animales de compañía Impromune.

¿Cuáles son las ventajas más relevantes que supone el mayor acercamiento entre los profesionales e investigadores de la salud animal y humana?

Creo que son muchas, como la que comentaba ahora de la leishmaniosis pero aplicada a otras muchas situaciones y enfermedades. En primer lugar supone mejorar la salud animal y humana a nivel mundial a través de una colaboración entre todas las ciencias de la salud, porque compartir conocimiento nos lleva a una situación de intercambio que hemos de intentar exprimir al máximo, y luego, ventajas a la hora de enfrentarnos a desafíos globales. Si de alguna manera se pueden potenciar las sinergias entre profesionales e investigadores en diferentes disciplinas de salud: veterinaria, humana, medio ambiente y salud pública, si tuviéramos que enfrentarnos a una crisis parecida a la de ahora con el COVID-19 en un futuro quizás podríamos estar más preparados y tener una mayor capacidad de respuesta.

También implica más oportunidades a nivel laboral…

Sí, claro. Otras ventajas es que si podemos hacer este acercamiento también justificaría la creación de centros de investigación y programas académicos que vayan conjuntamente. Una mayor colaboración entre colegios, facultades de veterinaria, de medicina humana, agrónomos y salud pública. Supone el aumento de oportunidades profesionales para veterinarios, ahorros económicos a nivel global y una optimización de proyectos y procesos para desarrollar nuevas terapias para veterinaria y medicina humana. Y a nivel más práctico, si se consiguiese este acercamiento nos permitiría una mayor comprensión y también una mejor preparación frente a brotes de enfermedades zoonóticas y gestionar mejor temas como la resistencia a antibióticos, por ejemplo.

¿Qué papel juega la investigación veterinaria en esta crisis del COVID-19 y en otros retos futuros?

En la actual crisis del COVID-19, tanto los investigadores del sector privado como los que desempeñan su labor en entidades públicas o en el ámbito académico están realizando una labor muy importante. Recientemente hemos visto cómo dos veterinarios investigadores del IRTA CReSA (Centro de Investigación en Sanidad Animal), ambos de la Universidad Autónoma de Barcelona, que son la doctora Júlia Vergara y el doctor Quim Segalés, catedrático de la Facultad de Veterinaria, han sido incorporados al grupo de trabajo sobre modelos animales de la OMS para poder contribuir al desarrollo de tratamientos o de una vacuna contra el coronavirus. Júlia es una buena amiga mía de promoción en la facultad de Veterinaria y Quim Segalés fue mi profesor. Esto reafirma la necesidad de promover esta actitud colaborativa entre profesionales de diferentes disciplinas y reconocer el papel de los veterinarios.

Hasta ahora la gente común vivíamos con cierto relax al saber que en el mundo hay un cuidado meticuloso a nivel sanitario y veterinario para evitar que ciertos virus puedan pasar a través de los alimentos que se comercializan al ser humano, pero el COVID- 19 nos ha desmontado la calma…

Creo que hay que poner en valor la labor de los distintos profesionales implicados en los procesos y acciones que tienen que ver con la seguridad alimentaria. Sigue habiendo un cuidado veterinario y sanitario meticuloso para asegurar que los procesamientos son seguros, pero ni hasta ahora podíamos estar tan tranquilos como para afirmar que vivíamos con un relax al 100% ni hay que pensar que ahora se nos haya desmontado la calma. La producción animal y todo lo que tenga que ver con el mantener y verificar la producción de alimentos de origen animal es un sistema robusto en el que podemos confiar.

¿Cuáles son las actuaciones de Bioibérica para garantizar la seguridad de sus productos?

Desde nuestro lado y desde hace mucho tiempo, antes de la pandemia, en Bioibérica le damos mucha importancia a la seguridad de nuestros productos porque son de origen animal y a la trazabilidad de nuestros procesos. En nutrición animal, ya antes del COVID- 19 invertimos muchos esfuerzos en campañas para promover la salud animal de nuestros hidrolizados de proteína de mucosa intestinal porcina, el producto Palbio, por todo el revuelo creado por la epidemia de la peste porcina africana en Asia (PPA), que aunque no afecta a los humanos, la enfermedad sí que tuvo un fuerte impacto sobre la seguridad alimentaria y la economía de muchos países. Un informe técnico del Instituto Pasteur Texcell certifica que nuestros procesos de producción inactivan diferentes virus, incluido el de la peste porcina africana (VPPA).

Volviendo al COVID- 19, ¿cómo interpreta esta pandemia?

Sobre lo que ha pasado, poco a poco se van conociendo detalles pero todavía desconocemos muchísimas cosas sobre el SARS-CoV-2, el virus causante del COVID-19. Es cierto que el virus ha sido identificado y secuenciado genéticamente y sabemos que está relacionado con otros coronavirus que pueden circular en murciélagos y por lo tanto se supone que posiblemente sea este animal el reservorio natural, pero posiblemente haya otro mamífero intermediador que aún no se sabe cuál es que puede ser la clave para saber cómo llegó el virus a los humanos y cómo enfocar toda la estrategia de investigación. Yo personalmente interpreto lo sucedido como algo para lo que no estábamos preparados, frente a lo que imagino que todo el mundo ha tratado de reaccionar de la mejor forma posible y que espero que nos sirva para aprender cómo podemos hacerlo mejor de cara a la siguiente situación similar que se nos pueda presentar de ahora en adelante.

En cuanto a problemas veterinarios y sanitarios actuales como la rabia, ¿cómo se está abordando desde el enfoque One Health a nivel nacional e internacional?

Fundamentalmente a través de medidas de control, vigilancia epidemiológica y monitorización muy rigurosas y con planes de contingencia y luego con una buena coordinación entre entidades y países. El ejemplo de la rabia es un ejemplo de éxito del paradigma One Health. En este caso, el control de la enfermedad en humanos se fundamenta en limitar la influencia de la rabia en perros mediante programas de vacunación sistemática en poblaciones o en aquellos países donde sea necesario. Relacionado con Bioibérica, nosotros también intentamos aportar nuestro granito de arena dentro de nuestras posibilidades. En este sentido, seguimos apostando por una estrategia a la que nos gusta referirnos como «modulación de la respuesta inmune a través de la nutrición o inmunonutrición» y habiendo ya publicado los resultados de dos ensayos clínicos que avalan la eficacia de Impromune, tanto en perros con leishmaniosis sintomática como en no infectados clínicamente sanos, ahora estamos dedicando muchos esfuerzos para llevar a cabo un nuevo ensayo clínico que esperamos que aporte, si cabe, aún más apoyo científico para la combinación de nucleótidos y AHCC y poder contribuir así también al control multimodal de esta enfermedad. En I+D tenemos también varios proyectos de investigación en marcha que son muy transversales y que ya desde el momento en que empezamos a planificar y a dimensionar van muy enfocados a encontrar aplicaciones de nuestras biomoléculas, a dotarlas de evidencia científica y reforzar el valor de nuestros compuestos bioactivos. Desde el principio pensamos de manera transversal y transnacional para mejorar la salud humana, animal y vegetal. En nuestro caso no hace falta decir que estamos comprometidos y muy alineados con la tendencia actual a potenciar el concepto One World, One Health.

Más información:

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