Gato

Fiestas más tranquilas para tus peludos

Las fiestas navideñas alteran nuestra rutina y, por supuesto, también las de nuestros peludos. Ellos no acaban de entender esos cambios y pueden acabar sintiendo una gran ansiedad gracias a todos esos cambios. En general, les prestamos menos atención, nuestros horarios y, en consecuencia, también los suyos son diferentes y la decoración de la casa tiene elementos que no son los familiares.

Gato

Los riesgos más frecuentes durante las fiestas

Durante las fiestas navideñas la rutina cambia para nosotros y para nuestros peludos. Las comidas especiales, frecuentes y con muchos comensales, los adornos… tienen sus atractivos y, con ellos, algunos inconvenientes. Basándose en la experiencia en las consultas veterinarias durante el período navideño podemos tomar nota y tratar de evitar las situaciones que acaban en una evitable visita a urgencias.

Perro

Cómo lograr que deje de pedir comida

A nuestra mascota le encanta nuestra comida: su olor, su textura y el atractivo que supone salir de su alimentación habitual para probar otra cosa. Cuando alguien en la mesa, nosotros mismos, un familiar o un invitado se deja seducir por nuestro peludo  y le ofrece un trozo de comida, ese gesto puede generar en él más expectativas haciendo que su demanda de alimento en la mesa se convierta para nosotros en un verdadero incordio. Para evitarlo te sugerimos que:

Gato

Cómo controlar las bolas de pelo

El acicalamiento es parte de la higiene diaria del gato y es normal que tu felino trague algo de pelo, pero diferentes cuestiones, como el hecho de que tu gato tenga el pelo largo, la pérdida de pelo cuando hace la muda, un mal tránsito intestinal debido a una alimentación astringente o la edad del animal, pueden llevar a tu mascota a no poder expulsar con normalidad el pelo que ingiere y que esto se convierta en un problema. Te sugerimos algunas ideas para prevenirlo.

Gato

Pautas básicas del adiestramiento de gatos

Su carácter independiente y el hecho de que no busca la complacencia de su amo, como ocurre con los perros, si no la suya propia, puede hacernos creer que un gato no puede ser educado o adiestrado, pero nada más lejos de la realidad. Podemos enseñar a nuestro felino cómo queremos que se comporte, aunque eso sí, deberemos comenzar lo antes posible, ser constantes, tener paciencia y premiar sus logros.