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Actualizado el 2 octubre, 2019

Los perros con mayor movilidad y flexibilidad en las articulaciones tienen más tendencia a sufrir ansiedad


Un equipo de investigadores liderado por Jaume Fatjó y Antonio Bulbena, del Departamento de Psiquiatría y Medicina Legal de la Universidad Autónoma de Barcelona, del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) y de la Cátedra UAB Fundación Affinity Animales y Salud, ha publicado recientemente en Scientific Reports la primera evidencia de que los perros con más movilidad y flexibilidad en las articulaciones tienen más tendencia a sufrir problemas de ansiedad. Para llevar a cabo esta investigación se analizaron conjuntamente 13 características del comportamiento del animal y la movilidad de la cadera en un total de 5.575 perros domésticos.

Los resultados sugirieron una asociación entre la hipermovilidad de la cadera y una activación cerebral vinculada a las emociones en los perros, con resultados similares a los observados en estudios realizados años atrás con personas. En el caso de los humanos, los investigadores habían observado que esta relación se hace patente con un incremento de manifestaciones de ansiedad, miedo, agorafobia y pánico y que está vinculada a la laxitud por efectos indirectos en el estado emocional y mental, propiciado por una desregulación de las reacciones autónomas que implican a diferentes regiones del cerebro y que intensifican estados emocionales. Los científicos sostienen que la excitabilidad, la reactividad emocional, sería uno de los factores de riesgo para los trastornos de ansiedad.

Un hallazgo inesperado

Estas conclusiones se derivan del estudio desarrollado en 1988 por investigadores del Hospital del Mar, en Barcelona, liderados por el doctor Antoni Bulbena, que mientras trabajaban con pacientes externos se encontraron frente a un inesperado hallazgo: se dieron cuenta de que la mayoría  de las personas estudiadas que sufrían ansiedad tenían otra característica asociada, que era tener unas articulaciones bastante más flexibles que la población general, lo que les permitía hacer movimientos para la mayoría impensables, como acercar el dedo pulgar al antebrazo o flexionar algunos dedos casi 90 grados en sentido opuesto al habitual. Esta peculiaridad, que se conoce como hiperlaxitud o hipermovilidad se ha asociado a un aumento de la flexibilidad del tejido conectivo del cuerpo debido a una alteración de la fibra del colágeno, la proteína más abundante en el organismo, que constituye casi la mitad del total (el 40%) y que está presente en los huesos, los cartílagos, los tendones y también en los vasos sanguíneos.

Cuando se tuvieron en cuenta ambos trastornos, se observó que más del 70% de las personas con laxitud en las articulaciones padecían algún problema de ansiedad.

El mecanismo común implicado en esta asociación incluye la genética, disfunciones del sistema nervioso autónomo y el procesamiento de las señales que provienen del interior del organismo (propiocepción). Los investigadores sugieren que existe un fenotipo neuroconectivo asociado a la ansiedad y la hiperlaxitud, que incluye aspectos de comportamiento y síntomas somáticos y somatosensoriales.

Lo que destaca en el nuevo estudio que recoge Scientific Reports, publicación del grupo Nature, es la asociación entre la hipermovilidad de las caderas y alteraciones en el comportamiento de una especie no humana, como los perros, lo cual sugiere que podría ser un vínculo muy antiguo desde el punto de vista de la evolución y que podría constituir una característica universal en los mamíferos.

 

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